Ucrania ha iniciado un amplio proceso de transformación de sus fuerzas armadas, considerado el más significativo desde el comienzo de la invasión rusa a gran escala. El plan fue impulsado por el Gobierno con el objetivo de modernizar la estructura militar y mejorar las condiciones de servicio del personal desplegado en el frente.
Una de las principales medidas es el incremento sustancial de los salarios para los soldados de infantería que operan en zonas de combate. Según lo previsto, los ingresos mensuales podrían alcanzar niveles considerablemente superiores a los actuales, con el propósito de hacer más atractivos los puestos de mayor riesgo.

La reforma también introduce un nuevo sistema de contratos militares de duración determinada. Estos acuerdos reemplazarían el esquema actual de servicio indefinido, estableciendo períodos de entre seis y 24 meses, junto con descansos obligatorios al finalizar cada ciclo.
Otro de los cambios contempla la posibilidad de incorporar combatientes extranjeros en unidades de infantería y asalto, con el fin de reforzar la capacidad operativa en el terreno. Además, se prevé que parte de estos puestos críticos sean cubiertos mediante este mecanismo.
El plan incluye también la digitalización de la gestión militar, con sistemas de control de misiones más transparentes y una distribución más equitativa de las tareas. Las autoridades señalan que estas reformas buscan aumentar la eficiencia del ejército y mejorar la previsibilidad para los soldados y sus familias.