Un informe presentado por el Atlantic Council concluyó que la estrategia de seguridad implementada por Estados Unidos en América Latina y el Caribe ha contribuido a contener la creciente influencia de China en la región. El documento analiza las medidas impulsadas por la administración estadounidense para reforzar su presencia política, económica y de seguridad en el hemisferio.
Entre las principales acciones destacan la imposición de nuevos aranceles, la creación del acuerdo multilateral Pax Silica para proteger las cadenas de suministro, el fortalecimiento de la cooperación en minerales críticos y la puesta en marcha del programa Escudo de las Américas, orientado a combatir el crimen organizado transnacional.

Según el informe, estas iniciativas permitieron reducir el margen de expansión de Beijing, que durante los últimos años había incrementado su presencia en la región mediante créditos, inversiones en infraestructura, financiamiento de proyectos estratégicos y una mayor participación comercial.
El análisis también advierte que China mantiene importantes ventajas competitivas gracias a su capacidad para financiar obras de rápida ejecución y consolidar vínculos económicos con varios países latinoamericanos. Por ello, el Atlantic Council considera que Estados Unidos deberá mantener una estrategia sostenida si pretende conservar su liderazgo regional.
Finalmente, el informe sostiene que la competencia entre Washington y Beijing continuará marcando la agenda geopolítica en América Latina y el Caribe. En ese escenario, la cooperación en seguridad, comercio e infraestructura será determinante para definir el equilibrio de poder y la influencia de ambas potencias en los próximos años.