Keiko Fujimori juró este 28 de julio como presidenta de Perú, convirtiéndose en la primera mujer elegida por voto popular para ocupar la jefatura del Estado. Su investidura coincide con la misma fecha en la que su padre, Alberto Fujimori, asumió la presidencia hace 36 años, un hecho que simboliza el regreso del fujimorismo al poder tras casi tres décadas.
La líder de Fuerza Popular alcanzó la presidencia después de cuatro candidaturas y una prolongada trayectoria política marcada por victorias legislativas, derrotas electorales y procesos judiciales. Su llegada al Palacio de Gobierno pone fin a una espera de 26 años desde que inició su carrera política nacional y consolida el retorno de una de las fuerzas más influyentes de la política peruana.

La nueva mandataria asume el cargo en un contexto complejo para el país. Perú ha tenido ocho presidentes en la última década, enfrenta un incremento de los homicidios y mantiene desafíos económicos y de seguridad que estarán entre las prioridades de su administración. Además, las autoridades permanecen atentas a los posibles efectos del fenómeno de El Niño en los próximos meses.
Durante la jornada de investidura, Fujimori cumplió con el protocolo oficial de Fiestas Patrias, que incluyó la juramentación ante el Congreso, un mensaje a la Nación y la posterior toma de posesión de su gabinete ministerial. A la ceremonia asistieron jefes de Estado y delegaciones internacionales, entre ellas el rey Felipe VI de España y representantes de varios países de América Latina.
En su nuevo mandato, Keiko Fujimori buscará recuperar la estabilidad política y fortalecer la economía, aunque deberá gobernar en un escenario de alta polarización y con un Congreso fragmentado. Su administración será observada de cerca tanto por sus seguidores como por sus detractores, quienes consideran que este nuevo capítulo marcará el rumbo político de Perú en los próximos años.