Los precios internacionales del petróleo registraron este jueves una fuerte subida de hasta 7%, impulsados por el recrudecimiento de los ataques contra el transporte marítimo en Medio Oriente y la falta de señales de una pronta solución al conflicto entre Estados Unidos e Irán. El crudo WTI superó los USD 100 por barril por primera vez desde mayo, mientras el Brent alcanzó su mayor nivel desde mediados de ese mes.
El repunte se produjo después de que rebeldes hutíes tomaran el control del puerto yemení de Mocha y se intensificaran los ataques contra petroleros en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de crudo. El Brent para entrega en noviembre cerró en USD 107,63 por barril, con un incremento de 6,34%, mientras que el WTI para octubre terminó en USD 102,48, tras avanzar 6%.

La creciente tensión ha elevado el temor a nuevas interrupciones del suministro energético mundial. Analistas advierten que el riesgo ya no se concentra únicamente en el estrecho de Ormuz, sino que podría extenderse hacia otras rutas de exportación, instalaciones petroleras y estructuras energéticas de la región, aumentando la incertidumbre para los mercados internacionales.
En este escenario, las perspectivas de una solución definitiva al conflicto se han debilitado. Un análisis de S&P Global Energy señaló que los mercados petroleros podrían estar entrando en una etapa prolongada de precios elevados debido al riesgo persistente de interrupciones, mientras que la evolución de la demanda de China, principal importador mundial de crudo, será determinante para la duración del repunte.
A la presión geopolítica se suman cambios en las perspectivas del mercado energético. La OPEP redujo por quinta ocasión consecutiva su previsión de crecimiento de la demanda mundial de petróleo para 2026, mientras la producción de crudo de Estados Unidos alcanzó un récord de 13,9 millones de barriles diarios. La combinación de tensiones en Medio Oriente, riesgos sobre las rutas marítimas y movimientos en la oferta y demanda mantiene al mercado petrolero bajo una elevada volatilidad.