Estar al aire libre puede provocar cambios perceptibles en tu cuerpo, como la reducción de las hormonas del estrés, la disminución de la presión arterial e incluso la mejora de la salud intestinal. No hace falta caminar durante horas para notar estos beneficios, ya que el efecto máximo se alcanza tras solo 20 minutos.
Un estudio británico con casi 20.000 participantes reveló que quienes pasaban al menos 120 minutos semanales en la naturaleza tenían muchas más probabilidades de gozar de buena salud y un mayor bienestar psicológico.
La evidencia sobre los beneficios de pasar tiempo al aire libre es tan sólida que en algunas regiones se han puesto en marcha programas de prescripción social verde, que conectan a las personas con la naturaleza para mejorar su salud física y mental, con efectos positivos en la felicidad y el bienestar.
El aroma de los árboles y la tierra está lleno de compuestos orgánicos liberados por las plantas y al inhalarlos, algunas moléculas pasan al torrente sanguíneo. Además de calmar la mente, la naturaleza también puede ayudar a mejorar tu microbiota intestinal, ya que la tierra y las plantas están llenas de bacterias beneficiosas. Son el mismo tipo de bacterias beneficiosas que compramos en probióticos o bebidas, afirman los autores.