Dieta antiinflamatoria que promete combatir el agotamiento

Por Irina Salazar

El cansancio persistente que no cede con el descanso se convirtió en una de las quejas más frecuentes en la agenda de salud cotidiana. Junto con esa preocupación, creció el interés por saber si la alimentación puede influir sobre los niveles de energía más allá de las calorías consumidas.

Ciertos modos de alimentarse pueden contribuir a moderar los procesos inflamatorios (la respuesta del sistema inmunitario que, cuando se vuelve crónica, se asocia con enfermedades como diabetes, artritis o afecciones cardiovasculares) y también influir sobre el bienestar diario.

Ese es el enfoque que desarrolla la alimentación antiinflamatoria: un modelo basado en vegetales, frutas, legumbres, nueces, semillas, aceites saludables y pescado, con reducción de carnes rojas, carbohidratos refinados y grasas saturadas.

Este modelo no se define por productos puntuales, sino por una combinación estable de alimentos con perfil nutricional asociado a menor inflamación. Según Harvard Health, ese esquema incluye verduras de hoja verde, frutas de colores intensos, nueces, semillas, aceite de oliva, pescados grasos y granos enteros, todos ricos en antioxidantes, polifenoles (compuestos vegetales con propiedades antiinflamatorias presentes en frutas, café, té, cacao y aceite de oliva extra virgen) y fibra.

Una revisión académica publicada en nutrients analizó 21 ensayos clínicos en humanos y encontró que una dieta equilibrada con granos enteros ricos en fibra, vegetales con alto contenido de polifenoles y alimentos con omega 3 podría mejorar los síntomas de cansancio vinculados con enfermedad.

Entre los alimentos asociados con mayor carga inflamatoria figuran los carbohidratos refinados, las bebidas azucaradas, las carnes rojas y procesadas, los fritos y los ultraprocesados.

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