La tiroides ubicada en la parte frontal del cuello, produce las hormonas T3 y T4, responsables de regular procesos esenciales como el metabolismo, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, la digestión y el desarrollo neurológico, por lo que su alteración puede afectar prácticamente todo el cuerpo.
“El correcto funcionamiento de la tiroides es clave para la salud integral. Es una glándula que influye en casi todos los órganos, por lo que cuando falla, los efectos pueden ser amplios y muchas veces silenciosos”.
Según la Organización Mundial de la Salud, más de 750 millones de personas en el mundo padecen algún trastorno tiroideo y aproximadamente el 60 % lo desconoce, en gran parte porque los síntomas suelen confundirse con otras condiciones.
Dentro de esos síntomas destacan el cansancio persistente, alteraciones del estado de ánimo y menstruales, problemas de concentración o variaciones en la frecuencia cardíaca, manifestaciones que muchas veces se atribuyen al estrés o al estilo de vida. Las enfermedades tiroideas abarcan distintas condiciones. Entre las más comunes se encuentran el hipotiroidismo, cuando la glándula produce menos hormonas de lo necesario, y el hipertiroidismo, cuando existe una producción excesiva.