El 21 de julio de 2019 nació en Pekín “Garlic” (Ajo), el primer gato clonado de China, desarrollado por la empresa Sinogene Biotechnology. El felino se convirtió rápidamente en un símbolo del avance científico y tecnológico del país en el área de la biotecnología aplicada a mascotas.
El proceso de clonación despertó gran interés a nivel internacional y posicionó a China como uno de los países líderes en el creciente mercado de clonación animal. La tecnología busca ofrecer a los dueños la posibilidad de “replicar” genéticamente a sus mascotas fallecidas.
En sus inicios, el servicio tenía un costo aproximado de 250 mil yuanes, equivalentes a unos 35 mil dólares por gato, convirtiéndose en un procedimiento exclusivo y altamente polémico por los debates éticos y científicos que genera en todo el mundo.