El tratamiento de cáncer de mama se vincula al debilitamiento de los huesos

Por Irina Salazar

Los tratamientos contra el cáncer de mama pueden debilitar los huesos y aumentar el riesgo de osteoporosis y fracturas. Por eso, médicos consultados por la Cleveland Clinic recomiendan incorporar el cuidado óseo desde el comienzo del plan terapéutico, con controles programados y medidas preventivas ajustadas al perfil de cada paciente.

El cáncer de mama, en sí mismo, no deteriora el esqueleto de manera directa. El impacto aparece cuando algunas terapias reducen los niveles de estrógeno, una hormona clave para conservar la masa ósea. Esa disminución puede deberse al mecanismo de acción de ciertos fármacos o a una menopausia inducida durante el tratamiento. De acuerdo con la Cleveland Clinic, en ambos casos el organismo acelera la pérdida de densidad mineral y crece el riesgo de fragilidad y fracturas.

La terapia hormonal se usa sobre todo en el cáncer de mama con receptores hormonales positivos, un tipo de tumor que puede crecer estimulado por el estrógeno. Por eso, el tratamiento busca disminuir la cantidad de esa hormona en el cuerpo o impedir que actúe sobre las células del tumor para controlar la enfermedad.

Entre las opciones más utilizadas se encuentran los inhibidores de la aromatasa (IA). Esto baja el nivel de estrógeno en el organismo y ese descenso hormonal puede acelerar la pérdida de densidad mineral ósea.

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