Investigaciones recientes recopiladas por el periódico británico The Guardian muestran que los pulmones tienen una notable capacidad de reparación tras dejar de fumar, aunque esta recuperación significativa nunca será completa. Dejar de fumar lo antes posible sigue siendo fundamental para aprovechar al máximo esa capacidad regenerativa.
Cuando se abandona el tabaco, los pulmones pueden activar mecanismos naturales que reparan los tejidos dañados y mejoran la función respiratoria. Aunque no todos los efectos negativos se revierten y algunos daños irreversibles pueden persistir, las pruebas científicas confirman que dejar de fumar permite una mejoría considerable en la salud pulmonar.
Especialistas en salud respiratoria afirman que ya no creen que los pulmones no se puedan regenerar. En términos generales, pueden repararse cuando se deja de fumar, ya que los pulmones desarrollaron la capacidad de recuperarse de agresiones causadas por contaminantes, infecciones e incluso, en cierta medida, por las sustancias nocivas del tabaco. Concluyendo que la capacidad de reparación de los pulmones disminuye con la edad. Esto se asemeja a la pérdida de eficiencia regenerativa que ocurre en los huesos con el paso de los años.