Esperar 60 minutos para comer tras el entrenamiento favorece la quema de grasa

Por Irina Salazar

Especialistas en actividad física sugieren postergar la ingesta de comida unos 60 minutos tras ejercicios de fuerza o rutinas hit para potenciar la quema de grasa. Durante ese lapso, el organismo continúa utilizando sus reservas energéticas, lo que podría optimizar los resultados del entrenamiento. La estrategia, respaldada por investigaciones recientes, ya se aplica en centros deportivos de distintos países.

Tras finalizar una sesión de ejercicio físico, el organismo entra en una fase metabólica particular. En este periodo, que puede durar varias horas, el consumo calórico se mantiene elevado incluso en reposo.

El entorno hormonal y metabólico posterior al ejercicio favorece la movilización de las reservas grasas. Durante este tiempo, las reservas de glucógeno se encuentran bajas y el cuerpo recurre a fuentes alternativas de energía, priorizando los lípidos almacenados. De este modo, retrasar la ingesta de alimentos permite prolongar el uso de grasas como combustible para quienes buscan reducir tejido adiposo.

No ingerir alimentos ni bebidas azucaradas inmediatamente tras el ejercicio mantiene un entorno propicio para la oxidación de grasas, salvo en casos de hipoglucemia, en los que sí se recomienda ingerir nutrientes rápidamente para evitar mareos.

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