Un estudio concluyó que las personas adultas necesitarían realizar entre 560 y 610 minutos semanales de actividad física moderada a intensa para lograr una reducción importante del riesgo de enfermedades cardíacas y cerebrovasculares. La cifra equivale a más de nueve horas de movimiento por semana —unos 80 a 90 minutos diarios— el trabajo fue realizado a partir de datos del biobanco del reino unido, una de las bases de información médica más grandes del mundo.
El análisis mostró que alcanzar los tradicionales 150 minutos semanales se asociaba con una disminución modesta del riesgo cardiovascular, de alrededor del 8 % o 9 %. En cambio, las reducciones más marcadas —superiores al 30 %— aparecieron en quienes acumulaban entre 560 y 610 minutos semanales de actividad moderada a intensa.
Eso incluye eventos como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca o alteraciones del ritmo cardíaco, problemas que siguen siendo una de las principales causas de muerte en el mundo.
Concuyendo así este hallazgo que los resultados reflejan un desafío particularmente importante para las personas con baja condición física o estilos de vida sedentarios.