El gobierno de Tierra del Fuego avanza con la construcción de una nueva usina en Ushuaia, un proyecto energético desarrollado con participación de capitales chinos que busca reforzar la matriz de generación eléctrica de la capital provincial. La iniciativa es presentada como una solución estructural para atender la demanda actual y futura en un contexto de crecimiento urbano y productivo en la región.
La obra se enmarca en convenios de cooperación entre el Estado provincial y empresas vinculadas a China que incluyen financiamiento provisión de tecnología y ejecución de infraestructura. Según las autoridades, el proyecto ya se encuentra en fase de construcción, con trabajos de ingeniería civil, fundaciones y preparación del terreno donde se instalarán los principales sistemas de generación.

Desde el gobierno fueguino se destaca que la nueva central permitirá modernizar el sistema eléctrico local y reducir la dependencia de equipos antiguos, además de mejorar la estabilidad del suministro. También se subraya que la iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la infraestructura energética de la provincia y acompañar su desarrollo económico.
Sin embargo, el proyecto también genera interrogantes sobre la dependencia tecnológica y financiera del país respecto a empresas extranjeras, en particular chinas. Distintos análisis señalan que este tipo de acuerdos puede implicar riesgos vinculados a la gestión, el control operativo y la sostenibilidad a largo plazo de las instalaciones energéticas.
En ese contexto, la obra de la nueva usina se suma a otros proyectos energéticos en la región con participación extranjera, consolidando un modelo de inversión que combina necesidades locales de infraestructura con financiamiento internacional, pero que al mismo tiempo abre el debate sobre soberanía energética y gobernanza de recursos estratégicos.