
El presidente Daniel Noboa condicionó el levantamiento de los aranceles impuestos a Colombia a que el gobierno de Gustavo Petro asuma su responsabilidad en la vigilancia fronteriza. Según el mandatario, Ecuador debe destinar $ 400 millones extras para patrullar y controlar áreas que el Ejército colombiano habría abandonado, dejando el paso libre a grupos criminales y exguerrilleros. Noboa cuestionó que ese millonario monto, en lugar de invertirse en medicinas, universidades u obra pública, deba usarse para suplir la inacción de las autoridades del país vecino.
En cuanto al impacto económico de esta decisión, el jefe de Estado defendió la «tasa de seguridad» (que subió del 30 % al 50 %) como una herramienta de equilibrio comercial. Explicó que, bajo este nuevo esquema vigente desde febrero, se logró transformar un déficit de $ 60 millones registrado el año pasado en un superávit de $ 35 millones para Ecuador. Además de la recaudación directa de $ 20 millones por los aranceles, Noboa ironizó sobre las cámaras industriales que prefieren importar en lugar de producir localmente, asegurando que ahora el país compite en mejores condiciones.
Finalmente, el mandatario denunció una triangulación de mercancías, afirmando que muchos productos chinos o de la India entran a Colombia para ser re-envasados y luego ingresados a Ecuador sin aranceles bajo el marco de la Comunidad Andina. Para frenar esto, el Gobierno está agilizando licencias para que los importadores traigan la mercadería directamente desde China, aprovechando el TLC vigente. El objetivo es que el proceso de empaque y generación de empleo se quede en territorio ecuatoriano, reduciendo la dependencia de una balanza comercial con Colombia que históricamente ha sido deficitaria en $ 1.200 millones.

