A pocos días de la prevista firma de un acuerdo de paz en Suiza para poner fin a la crisis en Medio Oriente, Israel volvió a lanzar ataques contra distintas zonas del sur de Líbano. La ofensiva se produce pese a los esfuerzos diplomáticos en marcha y a las advertencias de Irán, que exige que cualquier entendimiento incluya el cese de las operaciones militares israelíes en territorio libanés.
Según medios oficiales libaneses, aviones de combate israelíes bombardearon áreas cercanas a Nabatiyeh y Kfar Tebnit, mientras que drones atacaron la localidad de Ansariyeh, en la región de Zahrani. Estos nuevos episodios se suman a una serie de incursiones militares que han continuado durante las negociaciones para alcanzar una tregua regional.

La persistencia de los bombardeos genera preocupación internacional. Incluso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aliado de Israel, expresó recientemente su malestar por las operaciones en Líbano y pidió al gobierno de Benjamín Netanyahu actuar con mayor responsabilidad para evitar una mayor escalada del conflicto.
Sin embargo, Trump endureció su discurso este miércoles al advertir que Estados Unidos retomará los bombardeos contra Irán si considera que Teherán incumple el acuerdo de paz que ambas partes esperan suscribir este viernes. Durante una reunión con el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi en el marco de la Cumbre del G7, el mandatario estadounidense aseguró que responderá con fuerza ante cualquier violación de los compromisos alcanzados.
Por su parte, Irán reiteró que responderá militarmente si continúan los ataques israelíes en Líbano. En un comunicado difundido por las Fuerzas Armadas iraníes, Teherán denunció decenas de presuntas violaciones al alto el fuego durante las últimas 48 horas y sostuvo que estas acciones contradicen los esfuerzos de desescalada promovidos por la diplomacia internacional.
La ofensiva israelí iniciada el pasado 2 de marzo deja un elevado saldo humano. De acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Salud libanés, los ataques han causado 3.826 muertos y 11.851 heridos. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue atenta a las negociaciones en Suiza, consideradas una oportunidad clave para reducir las tensiones en una de las regiones más inestables del mundo.