Rafael Correa descarta a Mónica Luzárraga como candidata a la Alcaldía de Guayaquil por la Revolución Ciudadana

Por Gabriela Wellington

La reciente definición política en torno a la Alcaldía de Guayaquil evidencia nuevas tensiones dentro del correísmo. Rafael Correa descartó públicamente la candidatura de Mónica Luzárraga, dejando claro que no cuenta con el respaldo del movimiento, pese a sus intenciones de participar en los comicios seccionales.

En contraste, el exmandatario ratificó su apoyo a Aquiles Alvarez, quien buscaría consolidar su liderazgo político en la ciudad. Esta decisión apunta a mantener una línea clara dentro de la organización, priorizando una candidatura única que evite la fragmentación del voto.

Sin embargo, Luzárraga ha manifestado su intención de continuar en la contienda, lo que refleja diferencias internas que podrían impactar la estrategia electoral del correísmo. Este tipo de disputas suele debilitar la cohesión de los movimientos políticos, especialmente en escenarios locales donde el margen de competencia es estrecho.

El panorama se vuelve aún más complejo debido a los cuestionamientos y procesos que rodean a Álvarez, lo que añade un componente de incertidumbre a la contienda. Así, la definición de candidaturas en Guayaquil no solo marca el rumbo del correísmo, sino que también anticipa una campaña electoral marcada por tensiones internas y desafíos políticos.

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