El canciller alemán Friedrich Merz canceló su viaje a Nueva York, donde tenía previsto participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas y recibir el premio Henry Kissinger. La decisión responde a la creciente crisis interna dentro de su partido, la Unión Demócrata Cristiana, CDU.
Merz permanecerá en Berlín para enfrentar las tensiones provocadas por recientes derrotas electorales frente a Alternativa para Alemania, AfD, partido de ultraderecha que ha ganado terreno en distintos estados del país. En los comicios de Sajonia-Anhalt, la AfD obtuvo una amplia ventaja sobre la CDU.

La situación ha generado cuestionamientos sobre el liderazgo del canciller. Algunos dirigentes conservadores han pedido su renuncia y ya se mencionan posibles sucesores, entre ellos los gobernadores Hendrik Wüst y Markus Söder. Además, encuestas recientes reflejan una fuerte caída en la aprobación de Merz.
El canciller, sin embargo, asegura que continuará adelante con sus reformas económicas y sociales acordadas con el Partido Socialdemócrata, integrante de la coalición de gobierno. Merz busca ahora consolidar el respaldo dentro de su partido y evitar que las divisiones internas se conviertan en una amenaza directa para su permanencia en el cargo.
La tensión política podría aumentar después de las próximas elecciones regionales en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde la AfD también espera obtener buenos resultados. El futuro político de Merz dependerá, en buena medida, del respaldo que consiga dentro de la CDU y de la capacidad de su gobierno para contener el avance de la ultraderecha.