La economía de China mostró señales de desaceleración durante agosto, afectada principalmente por la debilidad del consumo interno y la persistente crisis del sector inmobiliario. Los nuevos datos oficiales reflejan mayores dificultades para sostener el ritmo de crecimiento de la segunda economía mundial.
Las ventas minoristas de bienes de consumo crecieron apenas un 0,4 % en agosto, por debajo del 0,6 % registrado en julio y también de las previsiones del mercado. En lo que va del año, este indicador acumula un crecimiento interanual del 2,5 %, evidenciando la falta de dinamismo de la demanda interna.

Otro de los sectores afectados es la inversión, en medio de las dificultades que atraviesa el mercado inmobiliario. La Oficina Nacional de Estadística reconoció que persiste una insuficiencia de demanda efectiva interna y que varias empresas continúan enfrentando dificultades en sus actividades productivas.
El principal punto positivo estuvo en la producción industrial, especialmente en áreas vinculadas con la robótica y la alta tecnología. Estos sectores mantienen un mejor desempeño y aportan al crecimiento industrial, pese al panorama de menor actividad en otras áreas de la economía.
Las autoridades chinas consideran necesario aplicar medidas específicas para enfrentar las dificultades y fortalecer la recuperación. El comportamiento del consumo, la inversión y el mercado inmobiliario será clave para determinar la evolución de la economía durante los próximos meses.