La congestión vehicular en la avenida Samborondón continúa siendo uno de los principales problemas de movilidad en La Puntilla. Conductores que circulan diariamente por esta arteria vial aseguran que pasan largas horas atrapados en el tráfico, especialmente en los accesos a urbanizaciones, retornos y zonas cercanas a instituciones educativas, donde el flujo vehicular alcanza niveles críticos durante las horas pico.
Taxistas y conductores coinciden en que sectores como el puente que conecta con Sauces, los alrededores de Ciudad Celeste y los ingresos a varias urbanizaciones son los puntos donde se registran mayores retrasos. Según relatan, en jornadas de alta congestión pueden permanecer detenidos entre 40 minutos y una hora y media, afectando directamente su productividad y número de carreras diarias.

Durante recorridos realizados en horarios de mayor circulación se evidenciaron extensas filas de vehículos, especialmente en los retornos de la vía. Uno de los puntos más conflictivos es el giro en U ubicado junto al puente hacia Sauces, donde el constante cruce de carriles entre conductores que intentan incorporarse en distintas direcciones genera embotellamientos, frenazos y una reducción significativa de la velocidad de circulación.
Otros sectores que presentan complicaciones frecuentes son los accesos a isla Mocolí, la zona de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), el centro comercial Alhambra y los alrededores de la clínica Kennedy. La situación suele agravarse durante los horarios de entrada y salida de los estudiantes, así como cuando se registran inconvenientes en el puente de la Unidad Nacional, lo que incrementa el flujo de vehículos provenientes de Guayaquil y Durán.
De acuerdo con la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), el retorno 7, ubicado junto al puente hacia Sauces, constituye actualmente el principal punto de conflicto vial de la avenida. La entidad señala que el crecimiento sostenido del parque automotor, la presencia de trece centros educativos a lo largo de la vía y la falta de rutas alternas han provocado que la demanda vehicular supere la capacidad de la infraestructura existente, convirtiendo a la avenida Samborondón en uno de los corredores más congestionados del área metropolitana.