Un centro de datos de última generación, con una inversión estimada de USD 10.000 millones y una demanda de 330 megavatios de energía

Por melanie espinoza

El acelerado crecimiento de los centros de datos en el sur de California ha encendido las alarmas entre autoridades y comunidades locales debido a su alto consumo de agua, un recurso ya limitado en la región. Un proyecto en el condado de Imperial, por ejemplo, podría utilizar alrededor de 2,8 millones de litros diarios para su funcionamiento, principalmente destinados a la refrigeración de servidores. Esta cifra resulta especialmente preocupante en un territorio que enfrenta sequías recurrentes y presión sobre sus fuentes hídricas.

El debate se intensifica a medida que aumenta la cantidad de estas infraestructuras tecnológicas. Se estima que en California habrá más de 300 centros de datos en los próximos años, lo que podría elevar significativamente la demanda de agua a nivel estatal. Estudios advierten que, para 2030, el consumo total en Estados Unidos podría alcanzar entre 2.640 y 5.490 millones de litros diarios, equiparable al uso de una gran ciudad como Nueva York. Este crecimiento plantea desafíos no solo ambientales, sino también económicos, ya que la expansión de la red hídrica podría costar entre 200 y 800 millones de dólares.

A nivel local, la preocupación ciudadana también se traduce en conflictos legales y exigencias de mayor regulación. Residentes cercanos a estos proyectos temen incrementos en las tarifas de servicios básicos, restricciones en el uso del agua y una posible depreciación de sus propiedades. Aunque algunas empresas aseguran que utilizarán agua reciclada o implementarán soluciones sostenibles, la falta de transparencia y supervisión clara mantiene el debate abierto. En medio de la expansión de la inteligencia artificial y la economía digital, el reto será equilibrar el desarrollo tecnológico con la sostenibilidad de recursos esenciales como el agua.

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