Cuba enfrenta serias dificultades para restablecer su sistema eléctrico tras el apagón masivo registrado el miércoles, que dejó sin servicio a cerca de seis millones de personas en dos tercios del país. La interrupción afectó no solo el suministro de energía, sino también las comunicaciones telefónicas y, de manera temporal, la radio, la televisión y el servicio de gas.
Este viernes 6 de marzo de 2026, las autoridades continúan trabajando para recuperar el funcionamiento del Sistema Eléctrico Nacional, que ya operaba con limitaciones antes del corte. La empresa estatal Unión Eléctrica advirtió que durante las horas de mayor consumo la falta de generación podría provocar que hasta el 68% del país permanezca simultáneamente sin electricidad.
La capacidad de producción energética se encuentra en niveles muy bajos. Por un lado, numerosos motores que funcionan con diésel y fueloil, que en los últimos años aportaban alrededor del 40% de la energía del país, permanecen detenidos desde enero por la escasez de combustible. A esto se suma que 10 de las 16 unidades termoeléctricas del país están fuera de servicio por mantenimiento o fallas, entre ellas la central Antonio Guiteras, una de las más importantes y cuya avería provocó el apagón reciente.
Especialistas señalan que la situación responde tanto al deterioro de la infraestructura energética, que ha operado durante décadas con poca inversión, como a la dificultad para obtener combustible. El analista cubano Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, había advertido que si no llegaban nuevos cargamentos de petróleo en marzo, la isla podría enfrentar una crisis energética grave.
Cuba produce petróleo suficiente para cubrir cerca de un tercio de su demanda energética, alrededor de 100.000 barriles diarios. Sin embargo, en lo que va de 2026 solo dos buques con crudo o derivados han llegado al país desde el exterior, según datos de seguimiento marítimo.
La crisis energética se suma a un escenario económico y social complejo. En los últimos cinco años, la economía cubana ha perdido alrededor del 15% de su producto interno bruto y la población se ha reducido en cerca de un 20%. Actualmente, el país enfrenta problemas en distintos sectores: el sistema de salud opera con recursos limitados, el transporte se ha reducido por la falta de combustible y los precios de los alimentos han aumentado en medio de una escasez persistente.
Ante esta situación, representantes de Naciones Unidas han expresado preocupación por el deterioro de las condiciones en la isla. El coordinador residente de la ONU en Cuba, Francisco Pichón, advirtió sobre el riesgo de una crisis humanitaria, mientras que el alto comisionado para los derechos humanos, Volker Türk, señaló que las restricciones que enfrenta el país están agravando la situación y acercándolo a un escenario crítico.

