Europa y Japón dan un giro diplomático y anuncian su disposición para garantizar el paso seguro en el estrecho. Aunque evitan el despliegue militar inmediato, la presión económica acelera los movimientos internacionales.
Un frente común ante la asfixia energética
En un movimiento que marca un cambio de ritmo en la crisis del Golfo Pérsico, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón han emitido un comunicado conjunto para condenar formalmente el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
La coalición de estas seis potencias exige a Teherán el cese inmediato de los ataques con drones, misiles y la colocación de minas, acciones que califican como una violación directa de la resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU. Hasta ahora, estos países habían evitado comprometerse, pero la parálisis del tráfico comercial ha forzado una postura más activa.
La estrategia: Diplomacia primero, escolta después
A pesar de la contundencia del mensaje, el bloque mantiene una distancia prudente respecto a la ofensiva liderada por Estados Unidos e Israel:
- Sin botas sobre el terreno: Francia, a través de su portavoz Pascal Confavreux, aclaró que no participarán en operaciones militares activas.
- La «fase de paz»: París y Berlín condicionan la escolta de buques civiles a que concluya la fase principal de bombardeos en la región.
- Misión Aspides: La diplomacia europea, liderada por Kaja Kallas, mantiene por ahora el mandato de su misión naval fuera del estrecho para evitar una escalada directa en la guerra.
Alerta roja en la economía mundial
l motivo detrás de este giro diplomático es, en gran medida, matemático. El bloqueo ha reducido el tráfico marítimo en la zona entre un 70% y un 90%, disparando las alarmas en los mercados globales.
