Delcy Rodríguez buscaría ser candidata presidencial en Venezuela

Por Mercedes Pesantes

En un movimiento que marca un giro significativo en la geopolítica regional, la actual presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha oficializado sus intenciones de competir por la jefatura del Estado en los próximos comicios presidenciales. La confirmación surge de documentos legales registrados en Estados Unidos, revelando una estrategia que busca no solo consolidar su posición política interna, sino también normalizar las relaciones con la Casa Blanca.

Según registros del Departamento de Justicia de EE. UU. bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA), Rodríguez ha contratado los servicios del abogado Jihad Smaili, con sede en California. El alcance de este contrato es amplio y estratégico:

  • Representación legal: Defensa en litigios críticos relacionados con PDVSA, la filial Citgo y la gestión de reclamaciones de acreedores internacionales.
  • Gestión política: Asesoramiento diario en asuntos vinculados al Departamento de Estado y la Casa Blanca.
  • Estrategia electoral: El contrato estipula explícitamente servicios relacionados con “su participación en las próximas elecciones presidenciales en Venezuela”.
  • Levantamiento de sanciones: Una hoja de ruta orientada a negociar la eliminación de las medidas restrictivas que han pesado sobre la economía venezolana durante años.

Un nuevo orden tras la captura de Maduro

El tablero político venezolano cambió drásticamente el pasado 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses detuvieron a Nicolás Maduro y lo trasladaron a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. Este evento precipitó la ascensión de Rodríguez, quien se desempeñaba como su vicepresidenta.

Desde entonces, la administración del presidente Donald Trump ha mantenido un papel activo, reconociendo a Rodríguez como la jefa de Estado legítima y restableciendo las relaciones diplomáticas que permanecían rotas desde 2019. Esta nueva etapa ha estado marcada por un pragmatismo económico sin precedentes por parte de Caracas:

  1. Apertura Petrolera: Rodríguez ha impulsado reformas para permitir la inversión extranjera masiva en el sector de hidrocarburos, buscando revitalizar la principal fuente de divisas del país.
  2. Ley de Amnistía: Una medida interpretada por analistas como un intento de pacificación interna y reconciliación para estabilizar el país de cara al proceso electoral.

El panorama electoral

Aunque la maquinaria electoral está empezando a moverse, persiste una gran incógnita: la fecha de los comicios. Mientras Rodríguez se prepara para oficializar su candidatura, la oposición venezolana enfrenta un escenario complejo.

María Corina Machado, figura central de la oposición, se mantiene en el exilio desde el año pasado, cuando salió del país de manera clandestina tras recibir el Premio Nobel de la Paz. Su ausencia física, sumada a la reconfiguración del poder en Caracas, deja abierta la interrogante sobre cómo se estructurará la competencia electoral y si se permitirán condiciones de participación equitativas.

La contratación de Smaili subraya que la próxima elección en Venezuela no solo se jugará en las urnas nacionales, sino que tendrá un frente diplomático crucial en Washington. Para Rodríguez, el éxito de su aspiración presidencial depende, en gran medida, de su capacidad para convencer a la comunidad internacional de que Venezuela ha entrado en una fase de transición irreversible hacia la estabilidad económica y democrática.

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