Una intensa ola de calor afecta a la costa este de Estados Unidos, donde ciudades como Washington, Nueva York, Filadelfia y Chicago enfrentan temperaturas cercanas a los 38 grados centígrados y sensaciones térmicas que superan los 45 grados. Las autoridades emitieron alertas ante el riesgo que representa el calor extremo para la salud.
El fenómeno coincide con las celebraciones por el Día de la Independencia y con eventos masivos como el Mundial de Fútbol, lo que ha incrementado la preocupación por la exposición prolongada al calor durante actividades al aire libre.

Especialistas atribuyen este episodio a una combinación de una cúpula de calor y los efectos del cambio climático, señalando que las condiciones actuales serían extremadamente improbables sin el calentamiento global provocado por la actividad humana.
Las autoridades recomendaron mantenerse hidratado, evitar la exposición al sol durante las horas de mayor radiación y acudir a lugares con aire acondicionado, especialmente en el caso de niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.