Un informe de ciberseguridad encendió las alarmas en la región al revelar que una de cada cinco mujeres en América Latina ha detectado la presencia de aplicaciones espía en su teléfono sin su consentimiento. Este fenómeno, conocido como “stalkerware”, se ha convertido en una forma creciente de violencia digital, permitiendo a agresores acceder a información privada como mensajes, ubicación y llamadas.
El problema no ocurre de forma aislada, sino que suele estar vinculado a contextos de violencia de género. Según los datos, el 46% de las mujeres encuestadas ha experimentado algún tipo de abuso doméstico, y el uso de estas aplicaciones refuerza dinámicas de control, manipulación y vigilancia constante por parte de parejas o exparejas.
El stalkerware opera de manera invisible en los dispositivos, lo que dificulta su detección. Expertos recomiendan medidas como proteger el acceso al celular, revisar permisos de aplicaciones y mantener el sistema actualizado. Además, enfatizan la importancia de denunciar estos casos y fortalecer la educación digital para prevenir este tipo de violencia tecnológica en la región.