El aroma del refrito y el vapor de los granos cocinándose marcan, para muchos hogares en Ecuador, el inicio de la Semana Santa. La fanesca no es solo un plato típico: es memoria colectiva y tradición familiar, transmitida de generación en generación.
Según Don César Robles, la base de la fanesca combina 12 granos tiernos y secos, en alusión a los 12 apóstoles de Jesús. La receta puede variar según la familia, pero ingredientes como mote, garbanzo, lenteja, frejol, choclo, chocho, zapallo, sambo, pasta de maní y bacalao son esenciales para lograr su sabor característico.
El origen de la fanesca se remonta a la época precolombina con el plato uchucuta, que luego se fusionó con las tradiciones católicas durante la llegada de los españoles, consolidándose como símbolo de la Semana Santa en Ecuador.
Preparación básica
- Cocinar los granos, zapallo y sambo por separado.
- Elaborar un refrito con cebolla, pimiento y achiote, agregando sal, comino, orégano y pasta de ajo.
- Mezclar la pasta de maní con agua caliente y añadir el zapallo y sambo licuados.
- Integrar la base de refrito con leche caliente y los granos cocidos.
- Añadir el bacalao previamente desalado y cocinar 10-15 minutos.
- Terminar con cilantro picado al gusto.
La fanesca se sirve tradicionalmente acompañada de palmito, maduros fritos, huevo cocido, aguacate o empanadas, convirtiéndose en un símbolo de unión familiar que permanece vigente en la mesa ecuatoriana durante la Semana Santa.