Después de 51 días de incertidumbre, los familiares de Héctor Orrala, una de las doce víctimas del trágico siniestro de tránsito ocurrido en la vía Santa Elena–Guayaquil, recibieron finalmente sus restos. La identificación del último cuerpo puso fin a un largo proceso marcado por pruebas de ADN, trámites forenses y la angustia de una familia que esperaba despedirse de su ser querido.
El accidente se registró el pasado 14 de junio, cuando una camioneta que trasladaba a un grupo de vecinos del sur de Guayaquil con destino a Montañita chocó de frente contra un camión. Tras el impacto, ambos vehículos se incendiaron, provocando la muerte de doce personas, diez de ellas calcinadas, lo que dificultó la identificación de las víctimas.

Los cuerpos fueron trasladados inicialmente a la morgue de Santa Elena, pero debido a limitaciones logísticas fueron llevados posteriormente al Laboratorio de Criminalística y Ciencias Forenses de Guayaquil. Allí se realizaron análisis genéticos para confirmar la identidad de cada una de las víctimas antes de su entrega a los familiares.
La esposa de Héctor Orrala relató que la familia tuvo que esperar casi dos meses para recibir respuestas. Explicó que incluso solicitaron la intervención de la fiscal encargada del caso para agilizar el proceso, mientras enfrentaban el dolor de la pérdida y la responsabilidad de sacar adelante a sus cuatro hijos menores de edad.
Con la entrega del último cuerpo concluye uno de los episodios más dolorosos para las familias afectadas por esta tragedia. No obstante, el caso volvió a evidenciar las dificultades que enfrenta el sistema forense para identificar y entregar oportunamente los restos de las víctimas, prolongando el sufrimiento de quienes esperan darles una sepultura digna.