En días de descanso como Semana Santa, muchas familias aprovechan para viajar y probar nuevos alimentos, así como consumir licor en reuniones y celebraciones. Esto incrementa el riesgo de intoxicaciones alimentarias y por alcohol, debido a cambios en los hábitos de consumo.
Las intoxicaciones alimentarias suelen ocurrir por consumir productos en mal estado, siendo más frecuente con pescados y mariscos, sensibles a la falta de refrigeración adecuada. Los síntomas típicos incluyen vómito, fiebre, dolor abdominal y diarrea intensa, que aparecen pocas horas después de la ingesta, así mismo, comer en restaurantes con deficientes condiciones de higiene también aumenta el riesgo de contraer infecciones digestivas.
Si una persona presenta síntomas de intoxicación alimentaria, se recomienda hidratarse abundantemente y evitar ingerir alimentos sólidos durante al menos 24 horas, optando por una dieta líquida hasta que ocurra la recuperación. No se debe automedicar, ya que puede interferir con el proceso natural de eliminación de toxinas. En niños, si se presentan más de cinco episodios de vómito o diarrea en seis horas, se aconseja acudir de inmediato a un centro médico.