El escenario electoral peruano subió de temperatura durante el reciente debate presidencial, donde Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Rafael López Aliaga (Renovación Popular), líderes en las encuestas, protagonizaron los momentos más tensos de la jornada. Entre promesas de «mano dura» y reproches por el pasado legislativo, los candidatos de derecha marcaron sus distancias de cara a los próximos comicios.
El retorno al «Modelo Fujimori»
En su cuarta carrera por el sillón de Pizarro, Keiko Fujimori apostó por la nostalgia política. Durante el bloque de educación y seguridad, la candidata apeló directamente a la gestión de su padre, Alberto Fujimori (1990-2000), calificándola como un periodo de «paz y orden» que permitió el despegue económico del país.
«En los últimos 25 años, ningún gobierno ha tenido la misma fuerza. El caos ha regresado y hoy nos gobierna», afirmó Fujimori, prometiendo asumir las riendas del país «sin excusas».
Pese a liderar el simulacro de votación de Datum con un 18.5%, la lideresa de Fuerza Popular buscó una tregua estratégica con López Aliaga, señalando que su verdadero adversario se encuentra en la izquierda política.
Chispazos en la derecha:
La intención de Fujimori de mantener un tono «constructivo» chocó con la postura del exalcalde de Lima. Rafael López Aliaga, quien marcha segundo con un 13.3%, no tardó en recordarle a Fujimori su responsabilidad política previa.
- Crítica al Congreso: López Aliaga cuestionó que Fuerza Popular, habiendo tenido mayoría absoluta en el Legislativo anteriormente, no ejecutara las reformas necesarias.
- Ataques directos: El candidato de Renovación Popular también dirigió sus dardos hacia Marisol Pérez Tello(Primero la Gente), vinculándola con el caso Odebrecht, acusación que elevó la tensión en el estrado.
Con el recuerdo de tres derrotas consecutivas en segunda vuelta (2011, 2016 y 2021), Fujimori intenta consolidar su base dura, mientras que sus contendientes buscan capitalizar el descontento hacia la clase política tradicional. La carrera hacia la presidencia sigue abierta y cualquier error en estos debates podría redefinir las cifras finales.
