Irse a la cama en medio de una discusión no solo enfría la relación de pareja, también impacta negativamente en el descanso y en el estado emocional. Especialistas coinciden en que dormir con enojo refuerza sentimientos como la frustración y el resentimiento, lo que puede prolongar los conflictos.
Resolver los desacuerdos antes de cerrar el día fortalece la confianza, mejora la comunicación y contribuye a un sueño más reparador. No siempre es necesario llegar a un acuerdo total, pero sí mostrar disposición para escuchar, dialogar y acercarse desde el respeto.
Más que tener la última palabra, lo importante es priorizar el vínculo. Hablar a tiempo y con empatía también es una forma de cuidar la relación y el bienestar emocional de ambos.

