En 2005, Isabelle Dinoire se convirtió en la primera persona en recibir un trasplante de cara en Francia, un hito que revolucionó la cirugía reconstructiva. Desde entonces, cerca de 50 procedimientos se han realizado en países como Estados Unidos, España, México, Italia y China.
Aunque los trasplantes faciales muestran logros médicos extraordinarios, los pacientes enfrentan retos graves: rechazo del injerto, complicaciones por medicamentos inmunosupresores, problemas psicológicos y dificultades económicas. La ética, la selección de candidatos y la protección integral de los receptores siguen siendo los grandes debates de este campo médico.
A dos décadas del primer caso, la ciencia sigue buscando un equilibrio entre innovación y bienestar humano.

