Familias de niños con autismo enfrentan dificultades para conseguir cupos escolares en Ecuador

Por Kerlly Loor

Este 1 de septiembre comienza el año lectivo 2026-2027 en el régimen Sierra-Amazonía, pero para muchas familias de niños con autismo el regreso a clases está marcado por la preocupación de encontrar una institución que garantice inclusión, acompañamiento y estrategias educativas adecuadas. Padres consultados por Ecuavisa aseguran que conseguir un cupo puede convertirse en un proceso largo y desgastante. 

Uno de los casos es el de Bruna, una madre de Riobamba cuyo hijo, diagnosticado con autismo grado 1, tuvo dificultades cuando cambió de docente. Según su relato, el niño presentaba sensibilidad a determinados sonidos y problemas para permanecer sentado durante toda la jornada, situaciones que, a su criterio, no fueron manejadas adecuadamente mediante estrategias de inclusión. La familia decidió buscar otra institución, pero encontró obstáculos en varios colegios privados.

 

La situación se repite en otras partes del país. Ecuavisa recopiló más de 20 testimonios de padres que aseguran haber encontrado negativas o restricciones al momento de mencionar que sus hijos tienen autismo. En algunos casos, las instituciones argumentan falta de cupos o de preparación docente, mientras que otras familias denuncian que se les pide contratar por cuenta propia a un acompañante o “maestro sombra”. 

En Napo, una madre contó las dificultades que enfrentó para conseguir un cupo para su hijo de siete años. Tras consultar en varios establecimientos particulares, finalmente logró matricularlo en una institución fiscal. El Ministerio de Educación sostiene que ninguna escuela puede obligar a los padres a contratar un acompañante, aunque las familias que consideren necesario este apoyo individual deberán asumir su costo. 

Aunque Ecuador cuenta con normas que garantizan la educación inclusiva y existen Unidades Distritales de Apoyo a la Inclusión (UDAI) y docentes de apoyo, organizaciones de padres advierten que todavía existe una brecha entre la legislación y lo que ocurre en las aulas. Las familias reclaman mayor capacitación docente, recursos, acompañamiento especializado y controles para garantizar que los niños con autismo puedan acceder, permanecer y aprender en el sistema educativo en igualdad de condiciones.

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