Porcentaje de jubilados crece más que el de afiliados en el IESS

El fondo de invalidez, vejez y muerte (IVM), administrado por el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), se enfrenta a un escenario complejo: las jubilaciones aumentan a un mayor ritmo que las afiliaciones. Mientras el primer grupo creció a una tasa anual del 6% durante los tres últimos años, el segundo grupo lo hizo apenas en 2%.

Hasta el 2019 se contabilizaban 404 832 jubilados y cerca de 3,1 millones de afiliados.

El presidente del directorio del IESS, Paúl Granda, reconoce que las afiliaciones se han debilitado, principalmente, por la contracción de la economía; sin embargo, destaca que se han hecho esfuerzos por ampliar la cobertura a trabajadores que estaban protegidos por la Seguridad Social. En el 2019 hubo alrededor de 41 000 ingresos al sistema.

La situación genera más presión al fondo de IVM porque se requiere de más recursos para cumplir con el pago de las pensiones. Si en el 2013 se destinaron USD 1 965 millones a este rubro, para el 2020 el IESS presupuesta egresos por USD 4 470 millones.

Es un incremento de USD 2 505 millones en un lapso de siete años.

El fondo se nutre de tres fuentes: el 40% del Estado, los rendimientos de las inversiones del Biess y los aportes que realizan los afiliados. Cuando el Estado dejó de aportar por tres años (a causa de la Ley de Justicia Laboral del 2015 que eliminó la obligación), el IESS tuvo que tomar recursos de sus ahorros para cubrir el déficit generado.

Esto provocó desinversiones por USD 1 700 millones cada año, aproximadamente. En el 2018 la Corte Constitucional (CC) declaró inconstitucional esa parte de la ley y para el año siguiente el Estado tuvo que volver a contribuir, pero ha cumplido solo con el 28% de los recursos.

Pese a ello, Granda asegura que la entidad no desinvirtió. Para 2020 se prevé que el Gobierno aporte USD 1 370 millones. Si eso se cumple no habrá problemas, caso contrario el IESS recurrirá nuevamente a tomar dinero de sus ahorros, admitió Granda. Otro tema sensible para la sostenibilidad del fondo son los aportes de los afiliados activos.

En el presupuesto de este año los ingresos por ese concepto se calculan en USD 2 953 millones, una cifra menor al gasto por pensiones. Los estudios actuariales que se presentaron a finales de diciembre del año pasado señalan que hasta el año 2018 un jubilado era sostenido con los aportes de ocho afiliados activos.

Proyectado al 2058 la relación será de dos activos por un jubilado.

Fuente: El Comercio

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