‘Mujercitas’ producción basada en 1860 refleja prejuicios aún presentes

¿Quién decide qué es femenino y qué no?, ¿cuándo se estableció que la vanidad y la envidia está implícita entre mujeres?, ¿por qué a la mujer se le impone ser modelo de perfección cuando, al igual que el hombre, es solo un ser humano?

Una pregunta tras otra salta al ver ‘Little women’ (Mujercitas), la película con seis nominaciones en los Premios Oscar 2020: Mejor Película, Mejor Actriz, Mejor Actriz de Reparto, Mejor Guión Adaptado, Mejor Diseño de Vestuario y Mejor Banda Sonora.

Está ambientada en 1860, pero muchos de los prejuicios impuestos a las mujeres siguen presentes hoy; así como la lucha por los derechos y las demostraciones hasta el cansancio de la igualdad de capacidades.

La historia se basa en los libros de la escritora estadounidense Louisa May Alcott, quien relata las diferentes etapas de su vida y la de sus tres hermanas en Concord (Massachusetts), mientras transcurría la Guerra Civil en Estados Unidos; y la película toma los años entre su adolescencia y adultez, justo cuando los hombres y las mujeres que las rodean quieren imponerse y ellas deben decidir sobre sus ‘destinos’.

Es una obra para ver en estado de alerta, para disfrutar de los matices entre la fuerza y la delicadeza de todos los personajes, para no parar de cuestionar sobre las imposiciones sociales, la libertad y el respeto. Sin revelaciones que arruinen las sorpresas, aquí algunas perlas del guión:

  • ¿Qué mujeres son admitidas en el club de los genios? y ¿quién elige a los genios?
  • Si abandonas tu sueño de pintar, ¿qué harás?, pregunta un hombre a una mujer. Ella responde, con ironía: Pulir mis otros talentos y ser un ornamento de la sociedad.
  • Como mujer no hay manera de que produzca mi propio dinero para mantenerme a mí y a mi familia. Al casarme y tener hijos, el dinero sería de ellos y los hijos son propiedad del hombre. Así que no me digas que el matrimonio no es una propuesta económica. Puede no serlo para el hombre, pero sí para la mujer.
  • Estoy harta de decir que la mujer solo sirve para amar.
  • Aunque mis sueños sean diferentes a los tuyos, no significa que sean menos importantes.

Antes, ahora y mientras sea necesario, la lucha femenina ha estado presente. En la película y el día a día, el diminutivo sobra.

 

 

Fuente: El Universo

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