Muertes de pacientes de COVID-19 generan malestar; deudos a la espera

En Guayaquil, al menos cuatro personas han fallecido aisladas en sus domicilios en un lapso de veinticuatro horas, con síntomas respiratorios relacionados con el coronavirus.

Familiares de las víctimas han expresado su malestar ante la situación, pues consideran que para sus pacientes ha existido falta de atención.

Al dolor de la pérdida de sus seres queridos se suma la preocupación por la demora en el levantamiento de los cadáveres de parte de personal del Ministerio de Salud Pública (MSP), que atiende este tipo de decesos en tiempos de emergencia sanitaria a nivel nacional.

Es la situación que se vive en Guayaquil, la ciudad con más casos de contagiados con la pandemia del COVID-19.

Hasta la tarde de ayer, en el Puerto Principal se reportaron 548 casos de los 807 que tiene Guayas, provincia declarada como Zona de Seguridad Nacional, donde las Fuerzas Armadas aplican rigurosos controles de movilidad.

Mientras, a nivel nacional hasta la tarde de ayer las autoridades confirmaron 1094 casos de COVID-19, 27 personas fallecidas y otros 1184 pacientes con sospecha de la patología.

En Guayaquil hay preocupación entre la gente por los pacientes que fallecen en casa.

Uno de estos casos se dio en las calles Gallegos Lara y Chambers, suroeste de la urbe porteña. Julio Fernández narró que un allegado, quien vive a pocos metros de su domicilio, presentaba síntomas similares a los del COVID-19 desde la semana anterior.

Contó que a pesar de que los parientes del paciente llamaban desde hace varios días al 171 (número asignado para atención médica), nunca se acercó personal del Ministerio de Salud Pública para constatar el estado del hombre.

«Él solo fue a un centro de salud y lo regresaban (a la casa), con paracetamol nada más», manifestó Fernández.

El ciudadano falleció la mañana del lunes anterior, alrededor de las 09:00.

Hasta las 19:30 de ese día, familiares de la víctima esperaban por el levantamiento del cadáver, pues en la casa habitan otras tres personas.

Mientras, en la cooperativa Cordillera del Cóndor, en Mapasingue este, un ciudadano murió cerca de las 11:00 del lunes. Según allegados, él tenía VIH (virus de inmunodeficiencia humana) y desde hace varios días presentaba síntomas como fiebre, tos y dificultad para respirar.

«Cuando empezó a sentirse mal llamamos al ECU911, pero nunca vinieron, decían que no había ambulancias. Hasta la noche de ayer (domingo) insistíamos y nadie vino», citó Anabel Coque, sobrina del fallecido.

Ella indicó que junto a familiares buscaron a policías que resguardaban una zona cercana, y les dijeron que debían esperar al fiscal de turno para el levantamiento del cadáver.

Rubén Polo, quien vivía en Azuay y Gallegos Lara, por la iglesia Espíritu Santo, murió a las 10:30 del lunes y al igual que en los otros casos sus familiares estaban a la espera del levantamiento del cuerpo.

«Es una pestilencia tremenda que hay ahorita», expresó con preocupación uno de los vecinos del sector.

En tanto, una cuarta persona murió aislada en su domicilio, en la Floresta, cerca de las 02:00 de ayer. La víctima era un hombre de 64 años.

Al ser consultada sobre esta situación, Alexandra Ocles, titular del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos, señaló que, según datos oficiales, hay dos casos de fallecimientos en los domicilios. «La una persona salió de su domicilio, fue trasladada por la ambulancia y falleció en la ambulancia», expresó la funcionaria en cadena.

Para la asistencia de los pacientes con aislamiento domiciliario por coronavirus y el manejo de cadáveres, el Ministerio de Salud sigue los protocolos establecidos, añadió Ocles.

Los cuerpos de los fallecidos por COVID-19 deben ser cremados, según esos lineamientos. Están prohibidos los velorios por el riesgo que supone.

El gobernador del Guayas, Pedro Pablo Duart, anunció que la cremación será gratuita con apoyo de la Junta de Beneficencia de Guayaquil y el camposanto Parque de la Paz.

Empezó con dolor en el pecho, fiebre, tos y dificultades para respirar. El hombre de 64 años acudió a un centro de salud del Ministerio de Salud Pública (MSP), en el Guasmo norte, por una enfermedad respiratoria grave. Le diagnosticaron neumonía y le mandaron aislamiento domiciliario en su hogar, en el sur, para realizarle la prueba del COVID-19.

Le recetaron paracetamol y unos sueros. Pasó encerrado al cuidado de su hijo con los dolores de pecho, fiebre, malestar general y sensación de ahogo. Médicos le realizaban la visita en casa, donde le hicieron la revisión básica. El jueves pasado la situación empeoró.

Lo llevaron de emergencia en una ambulancia al hospital del Guasmo Sur. Allí lo revisaron en una carpa, en exteriores del área de emergencia.

La doctora le mandó los mismos medicamentos. ¿Qué pasó doctora, por qué no lo internan?, cuestionó su hijo.

Ella contestó que era mejor que se lo lleven a casa porque en el hospital podría morir porque estaban colapsados. Que él estaba muy grave.

El hijo del afectado acató las recomendaciones médicas. Sin embargo, la noche del lunes el hombre se puso muy mal. Perdió por completo la voz, hacía murmullos. Tosía fuerte como si se ahogara, tomaba agua como desesperado, recuerda con tristeza, su hijo.

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En Guayaquil, al menos cuatro personas han fallecido aisladas en sus domicilios en un lapso de veinticuatro horas, con síntomas respiratorios relacionados con el coronavirus.

Familiares de las víctimas han expresado su malestar ante la situación, pues consideran que para sus pacientes ha existido falta de atención.

Al dolor de la pérdida de sus seres queridos se suma la preocupación por la demora en el levantamiento de los cadáveres de parte de personal del Ministerio de Salud Pública (MSP), que atiende este tipo de decesos en tiempos de emergencia sanitaria a nivel nacional.

Es la situación que se vive en Guayaquil, la ciudad con más casos de contagiados con la pandemia del COVID-19.

Hasta la tarde de ayer, en el Puerto Principal se reportaron 548 casos de los 807 que tiene Guayas, provincia declarada como Zona de Seguridad Nacional, donde las Fuerzas Armadas aplican rigurosos controles de movilidad.

Mientras, a nivel nacional hasta la tarde de ayer las autoridades confirmaron 1094 casos de COVID-19, 27 personas fallecidas y otros 1184 pacientes con sospecha de la patología.

En Guayaquil hay preocupación entre la gente por los pacientes que fallecen en casa.

Uno de estos casos se dio en las calles Gallegos Lara y Chambers, suroeste de la urbe porteña. Julio Fernández narró que un allegado, quien vive a pocos metros de su domicilio, presentaba síntomas similares a los del COVID-19 desde la semana anterior.

Contó que a pesar de que los parientes del paciente llamaban desde hace varios días al 171 (número asignado para atención médica), nunca se acercó personal del Ministerio de Salud Pública para constatar el estado del hombre.

«Él solo fue a un centro de salud y lo regresaban (a la casa), con paracetamol nada más», manifestó Fernández.

El ciudadano falleció la mañana del lunes anterior, alrededor de las 09:00.

Hasta las 19:30 de ese día, familiares de la víctima esperaban por el levantamiento del cadáver, pues en la casa habitan otras tres personas.

Mientras, en la cooperativa Cordillera del Cóndor, en Mapasingue este, un ciudadano murió cerca de las 11:00 del lunes. Según allegados, él tenía VIH (virus de inmunodeficiencia humana) y desde hace varios días presentaba síntomas como fiebre, tos y dificultad para respirar.

«Cuando empezó a sentirse mal llamamos al ECU911, pero nunca vinieron, decían que no había ambulancias. Hasta la noche de ayer (domingo) insistíamos y nadie vino», citó Anabel Coque, sobrina del fallecido.

Ella indicó que junto a familiares buscaron a policías que resguardaban una zona cercana, y les dijeron que debían esperar al fiscal de turno para el levantamiento del cadáver.

Rubén Polo, quien vivía en Azuay y Gallegos Lara, por la iglesia Espíritu Santo, murió a las 10:30 del lunes y al igual que en los otros casos sus familiares estaban a la espera del levantamiento del cuerpo.

«Es una pestilencia tremenda que hay ahorita», expresó con preocupación uno de los vecinos del sector.

En tanto, una cuarta persona murió aislada en su domicilio, en la Floresta, cerca de las 02:00 de ayer. La víctima era un hombre de 64 años.

Al ser consultada sobre esta situación, Alexandra Ocles, titular del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos, señaló que, según datos oficiales, hay dos casos de fallecimientos en los domicilios. «La una persona salió de su domicilio, fue trasladada por la ambulancia y falleció en la ambulancia», expresó la funcionaria en cadena.

Para la asistencia de los pacientes con aislamiento domiciliario por coronavirus y el manejo de cadáveres, el Ministerio de Salud sigue los protocolos establecidos, añadió Ocles.

Los cuerpos de los fallecidos por COVID-19 deben ser cremados, según esos lineamientos. Están prohibidos los velorios por el riesgo que supone.

El gobernador del Guayas, Pedro Pablo Duart, anunció que la cremación será gratuita con apoyo de la Junta de Beneficencia de Guayaquil y el camposanto Parque de la Paz.

Una familia con adultos mayores espera retiro de cuerpo por 24 horas

Empezó con dolor en el pecho, fiebre, tos y dificultades para respirar. El hombre de 64 años acudió a un centro de salud del Ministerio de Salud Pública (MSP), en el Guasmo norte, por una enfermedad respiratoria grave. Le diagnosticaron neumonía y le mandaron aislamiento domiciliario en su hogar, en el sur, para realizarle la prueba del COVID-19.

Le recetaron paracetamol y unos sueros. Pasó encerrado al cuidado de su hijo con los dolores de pecho, fiebre, malestar general y sensación de ahogo. Médicos le realizaban la visita en casa, donde le hicieron la revisión básica. El jueves pasado la situación empeoró.

Lo llevaron de emergencia en una ambulancia al hospital del Guasmo Sur. Allí lo revisaron en una carpa, en exteriores del área de emergencia.

La doctora le mandó los mismos medicamentos. ¿Qué pasó doctora, por qué no lo internan?, cuestionó su hijo.

Ella contestó que era mejor que se lo lleven a casa porque en el hospital podría morir porque estaban colapsados. Que él estaba muy grave.

El hijo del afectado acató las recomendaciones médicas. Sin embargo, la noche del lunes el hombre se puso muy mal. Perdió por completo la voz, hacía murmullos. Tosía fuerte como si se ahogara, tomaba agua como desesperado, recuerda con tristeza, su hijo.

Lo medicaron como de costumbre y él, quien también tiene síntomas de coronavirus, se fue a asear y descansar.

Al momento de suministrarle un suero, a las 02:00, se percataron que él ya no respiraba. Luego vino lo peor.

La preocupación de la familia se centró en ver qué hacían con el cuerpo. El hecho fue a las 02:00 de ayer y en ese momento llamaron al ECU-911 y les tomaron los datos. Su hijo cuenta que le indicaron que por disposición del Ministerio de Salud Pública no podían hacer levantamiento en la madrugada, pero lo harían a las 08:00. Sin embargo, hasta las 13:00 de ayer no llegaba nadie del ministerio.

«Hemos llamado, nos dicen que no hay ambulancia, que tenemos que esperar y nos sentimos mal, yo porque tengo los síntomas parecidos al que él tenía y mantuve contacto directo. Pero con nosotros también viven dos personas con discapacidad, una adulta mayor y una niña de 8 años. Tememos que esto nos afecte la salud», lamentó el joven.

Agregó que la doctora que atendió a su padre le dijo que él ahora debe quedarse en casa, que no salga, que estaría en lista de espera para hacerle el hisopado nasal. Y mandó un equipo médico. Este es uno de los casos registrados en Guayaquil.

Fuente: El Universo

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