Hasta 20 años de plazo tendrá emisión de nueva deuda

A puertas de que finalice el año, y a la espera de nuevos desem­bolsos por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), con la nueva emisión de bonos de deuda interna por USD 1 936 millones, el Ministerio de Finanzas busca renovar títulos cuyo vencimiento está próximo. La operación es cuestionada por analistas consultados, quienes señalan que la estrategia del Gobierno, si bien ayuda a cubrir las necesidades de financiamiento a corto y mediano plazos, en la práctica evidencia que el país sigue sosteniéndose con deuda, más no con un crecimiento real de la economía.

La emisión de bonos fue notificada por el Ministerio a las Bolsas de Valores de Quito y de Guayaquil, el pasado 28 de noviembre del 2019.

Los recursos financiarán parcialmente programas para este y el próximo. Se autorizó que la emisión pudiera inscribirse por tramos hasta completar el monto total. “Las características se definirán para cada colocación, en virtud de las necesidades fiscales y condiciones del mercado, entre emisor y comprador”, reza el oficio.

El plazo máximo de los bonos será de 20 años. Las tasas de interés serán especificadas en “la Curva de Rendimiento aprobada por el Comité de Deuda y Financiamiento”, Finanzas explicó que las colocaciones se harán, principalmente, en función de los vencimientos de inversiones pertenecientes a entidades públicas y privadas.

“Por su naturaleza, las entidades tenedoras de títulos, como la seguridad social, llegado el vencimiento demandan la renovación de su inversión”.

Esta estrategia de financiamiento se conoce como ‘roll­over’.

El pasado 31 de octubre, durante una conferencia sobre la Proforma presupuestaria del 2020, el viceministro de Finanzas, Fabián Carrillo, dijo que se optaría por este mecanismo el próximo año. Según Carrillo, no implica una variación en el ‘stock’ de deuda interna.

Además, aseguró que lo que está previsto que venza, fundamentalmente bonos, “serán renovados en mejores condiciones de plazo y tasas de interés”.

Para el 2019, el Gobierno presupuestó las necesidades de financiamiento en USD 8 919 millones; sin embargo, la cifra fue actualizada en USD 10 083 millones. De ese monto, hasta el momento ya se han conseguido USD 9 246 millones, lo que quiere decir que faltan por obtener alrededor de USD 837 millones.

Ángel Maridueña, analista económico, sostiene que la nueva emisión de bonos de deuda interna ayudaría a cubrir la cantidad de financiamiento pendiente de este año y parte de las necesidades previstas para 2020 que, según la Proforma presupuestaria, ascienden a USD 6 665 millones, de los cuales USD 1 955 son deuda interna.

No obstante, Maridueña insiste en que esto no contribuye a mejorar la situación económica del país, puesto que el empleo sigue en deterioro y las perspectivas de crecimiento son poco alentadoras. Con ese criterio coinciden Gonzalo Paredes, catedrático de la Universidad Católica de Guayaquil, y Marco Flores, vocero del Foro de Economía y Finanzas Públicas.

Paredes y Flores observan la emisión anunciada como una “medida desesperada” por parte del Gobierno, por conseguir recursos para responder a las obligaciones que se aproximan en diciembre. Si bien la renovación puede significar una suerte de oxígeno para el Estado, en la práctica la deuda pública sigue abultada y no resuelve el problema de fondo, que es mejorar el aparato productivo, comentaron los analistas.

Agregan que el indicador de riesgo país actualmente continúa sobre los 1 000 puntos y eso encarecería una emisión en el mercado internacional.

Desde otra orilla, Ramiro Crespo, director de Analytica Investments, señala que la acción de Finanzas es adecuada.

“Se está refinanciando deuda interna que debe tener con el IESS, para no hacer los pagos sino extender los plazos. Hay que entender que el Gobierno está en una situación difícil. Con las protestas (de octubre) y las demoras de la Asamblea en aprobar (la reforma tributaria) seguramente se complica el mercado externo”.

El Comercio 

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