Exportadores muestran su preocupación por las medidas propuestas por el Gobierno

Diez gremios pertenecientes a sectores de exportación se han unido para reclamar al Gobierno un giro en las políticas y medidas que se están adoptando consecuencia de la crisis del COVID-19. Las principales asociaciones de la industria bananera (AEBE, Agroban, Acorbanec y ASOEXPLA), así como del sector acuícola y pesquero (Cámara Nacional de Acuacultura, CNA; Cámara ecuatoriana de Industriales y Procesadores Atuneros, CEIPA; Cámara Nacional de Pesquería, CNP; Asociación de Atuneros del Ecuador, ATUNEC) y sector cacaotero (Aprocafa y Anecacao), se han unido esfuerzos para dar visibilidad a las dificultades que enfrenta la exportación nacional y los riesgos que todo ello supone para el país.

El detonante ha sido el envío del proyecto de “Ley de Apoyo Humanitario” por parte del Gobierno a la Asamblea Nacional, así como ciertas regulaciones que podrían facilitar los despidos y acrecentar la crisis social que se empieza a vivir en nuestro país. “Creemos que se está produciendo una enorme desconexión entre las fuerzas políticas y sus propuestas, con respecto a lo que la sociedad ecuatoriana y el país necesitan. La principal preocupación de los empresarios y de los ciudadanos es poder mantener los puestos de trabajo y la productividad, esto es clave para salir de la crisis y en esta dirección debemos trabajar. Tenemos constancia de que desde empezó la crisis la producción ha bajado a la mitad, varios millones de personas han dejado de trabajar y no saben si volverán a corto plazo.” Afirmó Bruno Leone, presidente de la Cámara Nacional de Pesquería, uno de los gremios que lideran esta propuesta.

La ley, según el análisis realizado, impactaría directamente en la ya ahogada economía doméstica de miles de familias, dado que el 79% de la recaudación esperada, vendría de los trabajadores, según algunos analistas económicos. En lo que se refiere a las empresas, no debemos olvidar que se está haciendo un esfuerzo por mantener la actividad, necesario desde el punto de vista económico, pero también en el caso de aquellas compañías que están en el ámbito de primera necesidad, porque es necesario para el
abastecimiento del país.

En cifras:
– Las empresas están trabajando al 40 o 50% de su capacidad
– El nivel de absentismo laboral, por las bajas y la cuarentena, se ha multiplicado. Esto ha
incrementado los gastos en nóminas, al tener que buscar sustituciones
– Existe un problema real de liquidez, al haberse disminuido la producción, las ventas y generarse
retrasos en los pagos

En el ámbito exportador, se estima que, de avanzar con las medidas de incremento de carga impositiva, la pérdida de empleo puede traducirse en miles de puestos de trabajo. Si una empresa vende menos (hasta un 40 o 50% menos que en otros momentos) y se les pone un impuesto sobre un ejercicio anterior, cuando producía y vendía al 100%, la única consecuencia es un aumento en los despidos. La prioridad hasta el momento por parte de estas empresas ha sido clara: aportar de forma solidaria en esta crisis y mantener el máximo de puestos de trabajo posible. ‘Creemos fundamental que desde todos los ámbitos se apueste por la conservación del empleo, es lo que puede evitar que el país ahonde en una crisis económica y social mayor de la que tenemos’ Afirmó José Antonio Camposano, presidente ejecutivo de la Cámara Nacional de Acuacultura.

El Gobierno y la Asamblea Nacional deben saber que los distintos impuestos que plantean por valor de hasta 500 millones de dólares se puede traducir en la pérdida de casi 170.000 puestos de trabajo. Detrás de cada empleado que tuviera que dejar su puesto de trabajo hay una familia que dejará de tener ingresos. El futuro de los ecuatorianos y de las arcas del Estado pasa por no descuidar el empleo. A todo lo planteado, se suma el riesgo para la dolarización, que hasta el momento es la única medida de política pública que ha logrado que todos los ecuatorianos tengan la estabilidad financiera que ningún político le pudo dar.

Mantener la dolarización requiere que a la economía ingresen divisas, las cuales se generan por:
o Exportaciones
o Inversiones
o Financiamiento externo
o Remesas de migrantes

Con la caída del precio del petróleo y la paralización de la producción, los ingresos por ventas de petróleo  del país son una fuente de divisas de la que no se dispone. Adicionalmente, la situación económica de los migrantes en el exterior es compleja por la paralización de la economía mundial como consecuencia de la pandemia, por lo que esta fuente de divisas también se mermará. El financiamiento externo depende de la capacidad de gestión del Gobierno y las inversiones no fluyen por la paralización de los Tratados Bilaterales.

Es decir, en este contexto, el sistema monetario necesita más que nunca del sector exportador no petrolero como generador de divisas para proteger la dolarización y la estabilidad de todos los ecuatorianos. Es necesario un compromiso con los ciudadanos y con el país. Cientos de empresas del Ecuador han demostrado este compromiso, así como su solidaridad en esta crisis. Sin  embargo, los esfuerzos en el ámbito empresarial no sirven sin una involucración real de las fuerzas políticas e institucionales para cambiar un modelo que actualmente no está funcionando y comienza a estrangular tanto a empresas como ciudadanos.

Ecuador necesita estimular su economía y para ello, las empresas que conforman el sector privado son un actor imprescindible. Apoyar e incentivar su actividad, en lugar de penalizarla, se convierte en el eje de cualquier plan de desarrollo para el país. El objetivo de quienes participan en este manifiesto es seguir operando y, con ello, seguir generando oportunidades que permitirán al país avanzar. Esto es imposible con las medidas propuestas cuyo efecto es exactamente el contrario: dificultar la viabilidad de las empresas y destruir puestos de trabajo.

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