Enfrentamiento entre las fuerzas del régimen y protestantes dejaron 70 muertos en Siria

El acuerdo de alto el fuego en la región de Idlib, en el noroeste de Siria, se vio fragilizado por dos días de enfrentamientos entre las fuerzas del régimen y de facciones yihadistas y rebeldes que dejaron unos 70 muertos, indicó este domingo una oenegé.

Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), estos enfrentamientos provocaron la muerte de 36 miembros de las fuerzas del régimen sirio y de 33 combatientes en el campo adverso.

«Se trata de los combates más violentos en la provincia de Idlib desde la entrada en vigor del acuerdo de alto el fuego», anunciaron en agosto el régimen sirio y Rusi, su aliada, indicó a la AFP el director de la OSDH Rami Abdel Rahman.

Este domingo se veían columnas de humo en el cielo de la región de Maarat Al Noomane, sobrevolada por aviones que bombardeaban posiciones de grupos yihadistas y rebeldes, indicó un periodista de la AFP.

«Las fuerzas del régimen llevan a cabo (…) un contrataque en un sector del sureste de Idlib, donde los grupos rebeldes y yihadistas tomaron el control el sábado de cuatro pueblos», indicó Abdel Rahman.

El domingo por la tarde, los bombardeos incluían otros sectores en el este y el sur de Idlib, incluyendo la ciudad de Saraqeb, según un periodista de la AFP.

La provincia de Idlib está dominada por los yihadistas del grupo Hayat Tahrir Al Cham (HTS), la antigua rama en Siria de Al Qaida. Esta región, y sectores adyacentes de las provincias de Alepo, Hama y Lattaquia, sigue escapando al control del régimen sirio.

En estas zonas hay varios grupúsculos yihadistas y rebeldes debilitados.

Entre abril y agosto, la región fue bombardeada sin interrupción por el ejército sirio, apoyado por la aviación rusa. Unos mil civiles murieron en ese periodo, según el OSDH, mientras que más de 400.000 personas fueron desplazadas, según la ONU.

A pesar de la tregua anunciada el 31 de agosto, los combates en tierra, que empezaron siendo esporádicos, se intensificaron en las últimas semanas.

Unos 470 combatientes murieron en esos enfrentamientos, entre ellos unos 250 combatientes de las fuerzas del régimen y de sus aliados.

Por su parte los bombardeos aéreos y la artillería pesada mataron a más de 160 civiles, entre ellos 45 niños, desde que entró en vigor el alto el fuego, indicó el OSDH.

En los últimos días los habitantes de la región de Maaret Al Noomane huyeron de la violencia hacia zonas más al norte, mientras que algunos pueblos quedaron totalmente desiertos.

Hafez abandonó hace dos días su pueblo con su mujer y sus tres hijos.

«Tuve miedo por mis hijos en los bombardeos aéreos aleatorios cuyo ritmo se aceleró», afirmó a la AFP este padre de familia de 30 años, que encontró refugio en la frontera sirio-turca.

«No soportaría ver a mis hijos hundidos entre los escombros», añadió.

La semana pasada la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, condenó los bombardeos «inaceptables» contra civiles e infraestructuras vitales.

La guerra en Siria empezó hace ocho años y se hizo cada vez más compleja, con la presencia de potencias extranjeras y grupos radicales. El conflicto dejó hasta ahora más de 370.000 muertos y millones de desplazados.

 

 

Fuente: El Universo

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