ELECTRIFICACIÓN DEL SECTOR CAMARONERO

Con fecha 12 de septiembre fue expedido el Decreto Ejecutivo No. 500 que dispone una reducción al subsidio del diesel expresamente para el sector camaronero y el sector pesquero atunero del Ecuador.

Como conocemos, esta noticia trajo como consecuencia el malestar de dos de los principales sectores exportadores de nuestro país y, además generó incertidumbre entre los productores puesto que la medida anunciada como “optimización del subsidio al diesel industrial” pudiera tratarse al final de una reducción paulatina del incentivo que podría llegar incluso a eliminarlo en su totalidad.

De la mano con este anuncio, he notado que nuevamente se pone en vigencia aquello que fue pregonado y que se buscó poner en práctica a través del cambio de la matriz energética y productiva. El cumplir con la norma constitucional que establece que se debe utilizar de manera eficaz y eficiente los recursos naturales y propender a la utilización de energías no convencionales en el sector productivo se vuelve materia de discusión, ya que se están promoviendo incluso programas de electrificación para los distintos sectores.

Tiempo atrás conocimos sobre el programa de electrificación para el sector camaronero específicamente. Entre sus principales objetivos se encontraba el llevar energía a alrededor de 100.000 hectáreas de producción del crustáceo en los próximos cuatro años; y en el que, la aplicación de energía eléctrica ayudaría a los procesos de aireación, alimentación automática y bombeo, que ahora se realizan con maquinaria alimentada con combustible fósil. Pero a pesar de que pudiera parecer una medida que, en el mediano y largo plazo, podría disminuir el impacto de la optimización del subsidio al diesel existen varios aspectos a considerar, entre ellos, el hecho de que en el Ecuador contamos con un amplio desarrollo de energías renovables para la generación de electricidad, sin embargo existe deficiencia en su distribución hacia los destinos que la necesitan para las actividades ya mencionadas dentro de su proceso de producción.

Es necesaria la construcción de líneas de transmisión y estaciones eléctricas que puedan abastecer al sector camaronero. Sin estas redes de distribución en nuestro país, a pesar de ser generador de energía limpia y renovable, se limitan los beneficios que pueden obtenerse principalmente en el sector productivo. La inversión es un importante factor que considerar, se requiere de altos montos por parte del Estado para que las aproximadamente 215 mil hectáreas de producción camaronera que existen en el país puedan adaptarse a los nuevos sistemas de electrificación, proceso que puede tomar adicionalmente entre 8 y 12 años.

Surge entonces, la pregunta respecto a cuál debería ser el orden de prioridades de las herramientas necesarias que nos permitan ser productivos y competitivos al mismo tiempo. Por un lado, al reducir el aporte del Estado en el combustible que es utilizado por el sector exportador, encarecemos la cadena de costos de producción, y por otro lado, tenemos una alternativa que busca volver eficiente la producción a través de un cambio de matriz energética, si es que todo está adecuadamente planificado.

Tengo la sensación de que al aplicarse la reducción del aporte estatal en el costo del diesel con el que se desarrolla esta actividad, si bien se han visto de cerca las necesidades económicas urgentes del país, no se ha considerado que precisamente donde se enfoca e impacta esta estrategia es en el producto que en diciembre del año pasado se convirtió en el líder de las exportaciones no petroleras del Ecuador. Urge entonces, frente a lo indicado, el que se dinamice el accionar público-privado para lograr que el descalce que se produce en este momento pueda saldarse en el menor tiempo posible sin pérdida de mercado ni de competitividad.

 

 

 

Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Fuente: “Publicado el día 30 de septiembre del 2018 por Diario el Mercurio de Manta

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