El exceso de producción de plátano da como resultado un precio mínimo

Ney Chávez, que hace dos años vendió mucho y a buen precio, este 2020 hizo lo que muchos de su zona hacen: dejar el racimo en el suelo, sin cosechar, que quede como abono en su finca ubicada en el recinto La Porfía, de Jujan.

Él, como los de Simón Bolívar, Chilintomo, Babahoyo o Vinces, prefiere dejar el plátano allí. Se niega a recibir $ 0,75 por racimo y hasta 1,25 por tres que le ofrecen los comercializadores. Otros los regalan.

Así está la situación de muchos de los plataneros dueños de unas 130.000 hectáreas y que hoy, por el exceso de producción, reciben precios ínfimos, incluso aquellos que venden a los exportadores.

La crisis ha llevado a la formación de una mesa de trabajo entre productores, Ministerio de Agricultura, exportadores, casas comerciales, Agrocalidad, academia y gremios como los exestudiantes de las escuelas del Zamorano y Earth.

Hay dos mercados para el plátano, el externo y el interno, pero la proliferación de comercializadores hace que aún sin control de calidad y trazabilidad mucha fruta se exporte.

“Estamos trabajando en una unión con gente experimentada y técnica para poder hacer una escuela de formación y llegar a las certificaciones que exige el mercado internacional”, señala María Auxiliadora Rodríguez, presidente de la Asociación de Productores de Plátano (Asoexpla).

Más allá del reporte de la existencia de 130.000 hectáreas cultivadas, no hay estadísticas del sector, no se reportan esos datos, como sí se hace con el banano, donde para exportar hay que estar registrado y cumplir algunos protocolos de producción y poscosecha.

El 60 % del plátano que se exporta va al mercado americano, pero se ha abierto el cono sur, cada vez toma más fuerza Chile. En Europa destacan España, Francia, Bélgica, Holanda e Inglaterra.

Del mercado interno se sabe nada, pero por las cafeterías que tienen como platos dominantes los bolones, patacón, cazuela o tigrillo, se presume que hay un elevado consumo.

«LA LEY NOS ARRASTRA A ESTO». Asoexpla dice que para exportar se debe requerir no solo empacadoras con instalaciones adecuadas, sino conocer el origen de las plantas que se siembran, cómo las sembró, si tienen riego, si se fertilizan, si le ponen fundas a los racimos y cintas para saber las edades.

El precio oficial de sustentación de la caja de plátano de exportación es de 7,31 dólares, pero “ahora se paga bajo, lastimosamente; estamos tratando de llegar a los productores para que tengan un mayor beneficio”, dice la presidente de Asoexpla, María Auxiliadora Rodríguez.

El pequeño productor ecuatoriano lo que hace es entregar la fruta al comercializador, porque le es más fácil; “no presenta facturas porque este no las tiene”.

“Lamentablemente estamos con una Ley del Banano porque somos musáceas (familia del banano, plátano, abacá); nos arrastraron allá y no deberíamos estar allí porque es un sector tan informal que el ministerio no lo tiene registrado, señala.

Expreso

 

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