Accidentes de tránsito dejan familias en luto y clamor de justicia

Había llegado de España (donde estaba radicada) hace unas tres semanas y tenía planeado su retorno para hoy. Aquello no podrá ser, pues Martha Solís Naranjo falleció en un accidente de tránsito en la vía Bucay-El Triunfo junto con dos hermanas, su madre y cuñado.

La consternación por la muerte de los cinco integrantes de una misma familia del recinto Cascajal, del cantón Cumandá, se sintió entre los parientes de las víctimas y en el resto del poblado (a un costado de la vía a Pallatanga), donde los restos de los fallecidos serán velados hasta este viernes.

El vehículo liviano en el que la familia, ahora occisa, viajaba desde La Troncal a Bucay se impactó frontalmente contra un bus de la cooperativa Santa Martha, a la altura del km 90, antes del río Chanchán.

Mas, no es el único sitio del país donde los choques en carreteras entre carros livianos, pesados y cooperativas de transporte han dejado luto y clamor de justicia en familias.

La madrugada del miércoles (día del accidente en la vía Bucay-El Triunfo), una colisión entre un bus de la cooperativa Loja y un camión, a la altura del sector conocido como Las Palmas, en la vía Balsas-Saracay, causó la muerte del chofer del último vehículo en mención.

Y durante el primer semestre de este año el número de siniestros en las carreteras llegó a 12.016 casos que representan 1.046 muertes. Solo cuatro menos que los decesos registrados en el mismo lapso del año pasado, cuando hubo 12.460 accidentes reportados.

La mañana del jueves, en el recinto Cascajal, junto con el féretro de Martha Solís reposaban los ataúdes de sus hermanas: Victoria Ángela, Luz María (quien conducía el auto); el de su madre, Elvira Naranjo; y su cuñado, Salvador Bastidas (cónyuge de Victoria).

“Como familiares, nosotros, prácticamente, no exigimos nada, créame, nada. No nos queda más que pedir resignación a Dios, para poder sobrellevar este dolor. Serán las autoridades las que determinen quién tuvo la culpa”, expresó Édison Álvarez, quien se identificó como un familiar político de las víctimas.

Durante la mañana friolenta cargada de neblina del jueves, de a poco llegaban al velatorio amigos de la familia y compañeros de estudio de los hijos de las víctimas. Se ubicaban en sillas, bajo dos carpas amplias, pero antes depositaban los arreglos florales al pie de los ataúdes.

“Es un dolor supergrande para el cantón como tal”, expresó Lupe Miranda, rectora de la Unidad Educativa San Juan de Bucay, en ese cantón.

Hasta la tarde, la Oficina de Investigación de Accidentes de Tránsito (OIAT) no ubicaba al chofer del bus.

 

Fuente: El Universo