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sábado, mayo 21, 2022

El oxígeno medicinal se encuentra escaso en Loja, Azuay y Santo Domingo de los Tsáchilas

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La falta de oxígeno agudizó la emergencia sanitaria en el tercer pico de contagios del covid-19 en las provincias de Loja, Azuay y Santo Domingo de los Tsáchilas. Hay escasez, alta demanda y especulación con el precio del producto. Con una ocupación del 100% en las Unidades de Cuidados Intensivos de la red pública y privada, los hospitales enfrentan un consumo elevado del producto y algunos han vivido momentos de gran preocupación, ya que estuvieron a punto de quedarse sin este elemento vital para salvar vidas.

Esto ocurrió, por ejemplo, en la Clínica Santa Inés de Cuenca. Entre julio y agosto, que fueron los meses más críticos del 2020, las 10 camas de hospitalización intermedia y UCI estuvieron llenas, pero no enfrentaron escasez de oxígeno. Este año aumentaron 17 camas, porque reciben pacientes de la red pública y se triplicó la demanda de oxígeno, dijo su director, Julio Tamayo.

Hace 10 días estuvieron a punto de quedarse sin el producto, pero las casas distribuidoras les ayudaron. Esta clínica tiene planta propia y también se provee de las comercializadoras. El problema de la escasez ocurre porque hay pacientes críticos que consumen hasta el tope de 70 litros por minuto.

‘Con esa demanda hasta los hospitales más grandes tienen dificultades’, comentó Tamayo. Él contó que entre marzo y abril, seis pacientes graves que venían en ambulancias desde Loja y Zamora Chinchipe murieron en el viaje, porque no les alcanzaron los tres tanques de oxígeno que traían.

En Cuenca hay cuatro distribuidoras que abastecen a los hospitales y venden al público en general. Ellos argumentan que la escasez ocurre porque en las plantas productoras de Guayaquil no les atienden todo el requerimiento.

El gerente del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social de Loja, Ricardo Bueno, explica que dentro de los hospitales la escasez se soluciona con los proveedores, pero le preocupa la situación afuera.

Él menciona, por ejemplo, que muchos pacientes que salen con el alta médica siguen conectados al oxígeno por semanas o meses, por las secuelas pulmonares. Además, hay infectados graves que, ante la falta de camas en los hospitales, son atendidos por médicos particulares en sus domicilios y también están con oxígeno.


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