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domingo, enero 24, 2021

Varias joyerías han quebrado en Chordeleg debido a la pandemia

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Chordeleg en Azuay es un cantón de contrastes. En sus calles, el silencio se apodera, pero dentro de los talleres, el sonido del fuego a 890 grados permite fundir la plata y oro sobre una vasija.

Este es el primer paso para dar formar a preciosas joyas, que confeccionan los orfebres quienes están al borde de la quiebra por la pandemia.

Los jóvenes de este cantón han tomado la posta. En un segundo taller cuidando los detalles, toman la plata y la convierten en objetos artísticos listos para ser expuestos.

Tras la pandemia, no solo quedaron confinados, los locales permanecieron cerrados durante 5 meses dejando atrapados el arte, las joyas, las piedras, el esfuerzo de toda una población que supera los 11 mil habitantes.

Tras el fin del estado de excepción, los habitantes de Chordeleg pensaron de que se iba a reactivar el turismo, pero según la autoridad hay una reducción de al menos el 90% de los visitantes que venían a adquirir lo que confeccionaban los artesanos.

Aquí, la crisis económica se evidencia en las calles, que lucen vacías y sin turistas. Y debido a ello, al menos 20 joyerías cerraron para siempre sus puertas.

Esta es la prueba de fuego más dura que está atravesando su población que vive y se alimenta de los turistas. Aun así, los artesanos de Chordeleg buscan la forma de reactivarse para que el cantón siga siendo reconocido como «ciudad creativa en artesanía y arte popular».

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