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martes, julio 27, 2021

Diez años de un “show” infame…! Por: Mario Ponce Lavalle

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Mañana se cumplirán diez años, de que el país vivió una de sus paginas más obscuras de la era democrática.
El evento denominado como “30-S” dejó resultados y secuelas muy lamentables y en algunos casos, irreparables: 5 ciudadanos fallecidos, y casi 200 personas condenadas, así como significativos daños materiales a instalaciones hospitalarias de la Policía Nacional y del Hospital Metropolitano de Quito, institución líder en brindar atención de salud a la ciudadanía, desde el sector privado.

El denominado caso del “30-S”, constituyó un ejemplo vergonzoso, de lo que la torpeza y sin razón humana, pueden llegar a hacer, cuando el esbirrismo y la petulancia por aparecer como “hacedores de méritos” hacia el jerarca de turno, se impone a la razón y a la prudencia, para manejar situaciones delicadas desde el poder…
Mi recuerdo de ese aciago día, me trae recurrentemente a la memoria, las figuras de dos nefastos personajes: Ricardo Patiño Aroca en su papel de irrestricto escudero del dictador y Ximena Ponce Leon, que utilizando un procaz vocabulario, arengaban para enardecer a las masas… Ellos, como ministros, organizaron, motivaron y levantaron a la ciudadanía, para salir a las calles a supuestamente, “rescatar” al presidente de la Republica, de un “imaginario secuestro” que nunca existió…!
Ellos, son dos de los culpables, dentro de este opaco episodio…habiendo otros más; episodio que fue prontamente manipulado por las huestes correistas, al utilizar la enorme plataforma de propaganda, a cargo de los hoy convictos y prófugos, hermanos Alvarado.

Todo empezó, con una visita cuestionable e inoportuna, de Rafael Correa, a las instalaciones del Hospital de la Policia, ubicado en el noroccidente de Quito.
Fue cuestionable e inoportuna, porque inteligencia y su seguridad personal, desaconsejaron al presidente realizar la misma; debido a la tensión y descontento que había originado pocos días antes, la expedición de la Ley de Servicio Publico, que restó ciertas prerrogativas a la Policia, para enmarcarlas bajo otras autoridades dentro de esa nueva Ley.

Correa -personaje que concebía únicamente su acción directa, como omnipotente figura, para solucionar problemas inherentes, bien sea a un portero o a un ministro- decidió ir a meterse imprudentemente, dentro del ojo del huracán…

Cuando fue recibido -como era previsible- con gritos en su contra y abucheos de rechazo, reaccionó con el mismo tropicalizmo, inmadurez y torpeza, que en otros episodios ya conocidos, como fueron el detener su automóvil, junto a su “exteeeensa” caravana de apoyo, para arbitrariamente -pues el presidente NO es Juez ni alguacil- enviar detenido a un ciudadano que se manifestó contrario, o discutir “pico a pico” con una valiente señora que puso su pulgar hacia abajo, en señal de descontento…

Solamente, que esta vez, estaba dentro de un recinto policial, con tropa armada.y ánimos por el mismo exacerbados…! Y pronto salió de su boca el grito de “disparen…!” con aquella mirada de enajenado mental, rasgada de camisa incluida y todo ese histrionismo de “banana president” que tan bien cultivó…! risible y tercermundista…!

Imagen patética, que desenmascaró, a un presidente que nunca supo situarse y hacer emanar de su figura, la imagen de majestad del poder… para cambiarla por aquella del “cowboy barato” o de matón de barrio (eso sí, cuando estaba protegido por sus guardaespaldas)

Luego, siempre resguardado de los policías alterados -por el mismo- y dentro de las instalaciones resguardadas para conservar su integridad personal, se empieza a “fabricar” la imagen de un “secuestro”, que nunca fue tal; pues ordenó, conversó y despachó instrucciones sin interrupción, durante las largas horas que mediaron entre estos eventos y su “liberación” a cargo de fuerzas del Ejército no bien caída la noche… dejando el cruento saldo de víctimas, ya anotado…!

Liberado Correa, y muertos los muertos, dio comienzo la persecución del gobierno, hacia los “supuestos culpables e instigadores”, incluyendo descabezamientos de dignos oficiales de la Policia, políticos y ciudadanos gratuitamente perseguidos, órganos preponderantes de difusión nacional demandados, al tiempo de que la máquina de propaganda Alvarado, “se inventaba” la figura de un magnicidio inexistente, a la par del “bautizo” de este evento como “30-S”… acompañada de la pronta acción de un sistema judicial alineado y servil hacia el dictador, que ya cargaba sobre sus hombros, la remora de haber destituido a los legisladores legítimos, votados por el pueblo en las urnas, y haberlos “cambiado” por aquellos sumisos y espurios “de los manteles”…

Pero las vidas de los caídos, el honor de los señalados injustamente y el dolor de hijos, esposas, madres, de ver a los suyos privados de la libertad y acusados de algo que nunca existió, y que peor aún hicieron, no puede tener reparación alguna… El correato sigue en deuda con ellos…

Correa y su máquina de propaganda, estiraron el “chicle” del 30-S hasta más no poder…! Sacaron momentáneamente su rédito… Pero hoy, con varios procesos que se adelantan en su contra, y en la de su equipo de obsecuentes y serviles -casi todos convictos y/o fugados- el país tiene plena conciencia, de que todo esto fue una burda tramoya…!

Sainete absolutamente evitable, si hubiésemos tenido al mando, un presidente ponderado, mesurado y sereno, que sepa utilizar a sus ministros, para resolver asuntos manejables con diálogo e inteligencia… Y no, un enajenado con los ojos desorbitados, que al gritar “disparen !” situaba al Ecuador, en el fondo de la ignominia.

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