La economía de El Oro depende del banano

El Señor Presidente decía hace poco en profunda desazón: “es muy probable que por lo menos en el 60% a 70% de instituciones, donde pongamos el dedo, brote pus”. Las principales figuras políticas de la provincia y La Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador deberían aprovechar los vientos de cambio que han florecido patrióticos y encendidos en sentimiento anticorrupción. Con disciplina y en frente único: a poner el dedo sobre la relación que mantienen y han mantenido el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y Yilport. De una buena vez; veamos si brota o no pus.

Yilport, forma parte de esa rabotada herencia que nos dejó clavada su “economistad Correa” durante la “década ganada”. Suavemente voy a explicarle los motivos por los que usted como ciudadano orense debería estar bien preocupado. Debemos informarnos y debatir en civilidad y cordura sobre las tarifas y las políticas operacionales de Yilport.

Usted probablemente piensa que el problema con Yilport es un asunto que compete sólo a “los bananeros” y que no reflejará afectación alguna en su bolsillo. Pero se equivoca. Amigo lector, tatúeselo en la frente: la economía de El Oro depende cardinalmente de las exportaciones no petroleras como la acuacultura, pesca y sobretodo el banano y el plátano.

Lo que le digo, es verdad como templo: el boletín de comercio exterior, emitido por el Ministerio de Comercio Exterior del Ecuador, en su edición de Septiembre – Octubre revela que de Enero a Julio del 2017 la exportación de Banano y Plátano se constituyó como el principal sector exportador nacional, con una participación del 26.33% del total de exportaciones no petroleras.1 En otras palabras: el banano y el plátano inyectan anualmente miles de millones de dólares a la economía del país y El Oro. El banano y el plátano dinamizan la economía local: así de fácil y sencillo.

A pesar de que a nivel internacional se celebra la calidad del banano producido en El Oro; la producción local tiene un serio reto: compite en desventaja contra otros productores que cuentan con una moneda débil. Debido a la dolarización, el costo del proceso de producción y comercialización del banano nacional es mucho más elevado que el de las otras potencias exportadoras de banano del mundo. Al productor y al exportador hay que turbarlos sólo en lo que es justo. La dolarización ya les da suficiente dolor de cabeza.

Un desbalance económico, fruto de alguna alteración al proceso normal de exportación, como por ejemplo: la desproporcionada e injusta elevación de la tarifa portuaria; significará que el costo de producción local de la caja de banano se eleve a tal punto que el producto ya no sea atractivo para el importador y prefiera decantarse por el producto del rival con moneda débil que ofrece precios más competitivos. También podría suceder que para buscar una tarifa más justa, el sector bananero busque otro puerto como el de Guayaquil. El Oro se desangra en ambos escenarios.

Yilport y el MTOP están casi tan perdidos como el satélite “NEE-01 Pegaso” que Correa envío un día al espacio para más nunca volver. Aparentemente, les conviene que el debate provincial sobre el tema se siga postergando y que llegue el día de entrada en vigencia de las nuevas tarifas. No hay que darle más dilatorias al asunto. Al bolsillo de la provincia de El Oro y al bolsillo del país les interesa que Yilport entre en razón o se vaya de Puerto Bolívar.

Tres cosas quedan claritas. Número uno: la elevación de las tarifas podría significar el inicio del fin para El Oro. Número dos: con todo lo que aportamos al Estado, al Gobierno Autónomo Descentralizado Provincial de El Oro anualmente le ven la cara en el reparto de los recursos económicos. Y, tres: ojalá que Correa; como Pegaso, permanezca en silencio, flotando lejos sobre el infinito misterioso de la nada.

Fuente: Wilson Solórzano Acosta ( Diario La Opinión)

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