¿ LA CRISIS DE LOS 25 ?

Si estás en tus veinte y sin darte cuenta crees que llegaste a una etapa donde nada tiene sentido, tranquilo. Respira hondo y no te alarmes porque puedes estar en medio de la crisis del cuarto de vida, o como algunos la llama, la crisis de los 25.

Todo iba bien. Una carrera, amigos, trabajo y una relación –si en tu caso no aplican todas, de seguro ‘pegaste’ por lo menos una- hasta que llega ese sentimiento de insatisfacción y todo se viene abajo. La crisis del cuarto de vida, como lo llamaron, la psicóloga estadounidense Abby Wilner y la periodista Alexandra Robbins en su libro, está ligada a las inseguridades.

En su texto, las autoras explican que el problema radica en la falta de certezas. Diario El País cita una frase que te dejará el panorama más claro. “Cuando llegas a los 40 y 50, el pánico es causado por demasiada estabilidad, demasiada previsibilidad, demasiada seguridad. Sin embargo, en la crisis del cuarto de vida ocurre lo contrario: no hay estabilidad, no hay previsibilidad, no hay certezas”.

Aunque para los veinteañeros esta etapa representa un gran obstáculo en su estado de ánimo, hasta la actualidad no se ahonda en el concepto de la ‘crisis de los 25’. La psicóloga estadounidense sostiene que al no haber certezas, los jóvenes entran en un ciclo donde dudan mucho de sí mismos.

En este punto empiezan un sin número de cuestionamientos sobre varios aspectos de la vida. El común denominador es la falta éxito. ¿Estoy haciendo lo que realmente quiero?, ¿Llegué a mis metas?, ¿Ahora soy un adulto?, ¿Todavía soy joven?, ¿Trabajar o estudiar?

En esta situación bien podrías cantar a todo pulmón la canción de Los Auténticos Decadentes, y decirle al mundo que tienes “un problema de difícil solución, en una época difícil de la vida”, pero esa no arreglará nada.

En un sondeo realizado nuestros lectores detectamos que, el 57% de votantes no estaban conformes con los logros conseguidos a los 25 años. Ya sea en lo profesional o sentimental, sus metas no fueron cumplidas, lo que se convierte en el detonante perfecto para caer en este bajón.

Dawn Barr, autor de Recomponte: una guía para sobrevivir a tu crisis del cuarto de vida (Get It Together: Surviving Your Quarterlife Crisis), señala que hay dos componentes en la crisis del cuarto de vida, que se pueden resumir en: el sentimiento y la realidad. Barr explica que los jóvenes sienten que, para su edad, deberían estar haciendo mucho más, “ya que se supone que es la década más emocionante de su vida”.

La psicóloga educativa, Luz Morales, menciona que el inicio de los veinte es una etapa llena de decisiones. “Esto hace que el ser humano entre en una disyuntiva con respecto a sus objetivos”. La experta reconoce que esta etapa es conflictiva, ya que el ser humano también se topa con la necesidad de establecer un vínculo emocional. Si a esto le suma frustraciones todo se vuelve conflictivo.

Ni adolescente ni maduro

Morales señala que en momentos esta etapa puede ser difícil de entender. “Se vuelve llena de inseguridades. Por ejemplo, en algunos casos (los veinteañeros) no están preparados para enfrentar responsabilidades ya que los siguen tratando como niños; en otros se sienten en una falsa madurez”. La psicóloga aclara que pese a que los jóvenes sienten esta “falsa madurez”, no se perciben a sí mismos como un adultos.

 

 

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