Dermatilomanía: cuando la ansiedad hiere la piel

Esta condición se caracteriza por una necesidad casi irrefrenable de rascarse la piel, arrancarse costras, pellizcarse o incluso tocar de forma insistente pequeñas heridas previas, como pueden ser los típicos granitos.

Es posible que con estos datos previos nos parezca un tipo de enfermedad tan extraña como inexplicable, sin embargo, cabe decir que la mayoría de nosotros en algún momento hemos experimentado algo similar.

Cuando atravesamos periodos de estrés o ansiedad intensa es común desarrollar algunas conductas de este tipo, donde la mente busca medios para canalizar o aliviar esa presión interna.

Hay quienes se muerden las uñas, y quienes casi sin darse cuenta empiezan a rascarse esa pequeña herida del brazo, ese acné del rostro.

Son conductas generadas por la ansiedad que no nos son desconocidas del todo.

Ahora bien, la dermatilomanía aparece cuando la persona lleva a cabo esta acción de forma desmesurada, hasta el punto de originarse heridas y lesiones graves en la piel.

Estamos por tanto ante un tipo de trastorno psicológico que es interesante conocer.

Tal y como la propia palabra indica “dermatilomanía” es un tipo de manía, de obsesión compulsiva. Estamos por tanto ante un problema de origen psicológico que se recoge en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V).

Se le conoce también como trastorno por excoración, y por llamativo que nos resulte, es un tipo de condición mental descrita ya hace más de un siglo.

 

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