AGRICULTORES DE LA SIERRA VARÍAN MÁS SUS SEMBRÍOS QUE EN LA COSTA

La situación por la que atraviesa actualmente el sector maicero, a causa de la presencia de plagas y enfermedades, y que hace unas semanas provocó la declaratoria de emergencia de las autoridades, trae un tema poco discutido e implementado en el sector agrícola del país: la rotación de cultivos.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), esta práctica es necesaria para ofrecer una fuente de alimentación variada a los microorganismos del suelo. A través de un análisis sobre los principios básicos de la Agricultura de Conservación, la FAO indica que los nutrientes que han sido lixiviados a las capas más profundas y que no están disponibles en el cultivo comercial pueden ser “reciclados” por los cultivos de rotación.

Esta forma funciona como un motor biológico. “Más aún, una diversidad de cultivos en rotación conduce a una diversa flora y fauna del suelo; las raíces excretan diferentes sustancias orgánicas que atraen a diferentes tipos de bacterias y hongos  que, a su vez, tienen una función importante en la transformación de esas sustancias en nutrientes disponibles para las plantas”, señala el estudio del organismo internacional. Entre los efectos positivos de la práctica de rotación de cultivos se encuentran: lograr una mayor diversidad en la producción vegetal, reducir el riesgo de ataques de plagas y malezas, mejorar la distribución del agua y los nutrientes a través del perfil del suelo.

También se puede incrementar la fijación del nitrógeno así como la formación de humus. La práctica es más frecuente en la Sierra del país Hugo Dután, coordinador de la Red de Agricultura Familiar del Ecuador, indicó que en Sierra Centro existe un grupo significativo de personas que utiliza este método, donde hay una rotación frecuente de hortalizas, maíz, arvejas, entre otros. Sin embargo, en la Costa la situación es diferente porque hay zonas que son intensivas, como el arroz y maíz, donde se cultivan 2,5 veces al año, cuando hay riego.

Este último punto es importante para el agricultor porque afecta en la rentabilidad. Ricardo Palacios, expresidente de la Asociación de Productores de Ciclo Corto (Aprocico), calificó a la rotación de cultivos como “bastante beneficiosa”, principalmente si un agricultor, en el invierno, sembró alguna gramínea, como arroz o maíz, para luego rotarlo con alguna leguminosa, como la soya.

“Esto dará muchos beneficios al suelo y, por ende, será beneficiado el agricultor, porque la soya tiene la particularidad de fijar nitrógeno gratis que le brinda la naturaleza”, indicó Palacios. Explicó que es bueno rotar los sembríos anualmente, pero dependiendo de las condiciones que tenga. “Por ejemplo, hablando de la zona de Quevedo (Los Ríos), podemos rotar el cultivo cada seis meses en el verano”.

Sin embargo, acotó, en el país lamentablemente hay agricultores que no aplican esta práctica por desconocimiento o por otras causas. “Es necesario la rotación de cultivos, porque a parte de que se enriquece el suelo, se eliminan las bacterias, insectos, que quedan en los rastrojos (restos de tallos y hojas que quedan en el terreno tras cortar un cultivo)”, enfatizó Palacios.

El Telégrafo

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