Aeropuerto de Guayaquil se convierte en el hogar de un libanés extraviado

La sala de embarque internacional del aeropuerto José Joaquín de Olmedo se ha convertido en el hogar de Nizam Hussein Shalak. Desde hace más de un mes improvisó entre los asientos una cama con almohadas y cobijas.

Come con los cupones que de vez en cuando le entrega la aerolínea que está a cargo de él. Y se ducha, según él, cada tres o cuatro días cuando lo llevan a un baño que existe en otra parte de la terminal aérea.

Este libanés de 56 años permanece en esa sala debido a la imposibilidad de viajar a su país por la pérdida de un sobre donde guardaba su pasaporte y tarjetas de crédito. Su permanencia en esa sala se asemeja a la historia de Viktor Navorski (Tom Hanks), personaje de la película La Terminal, que se ve imposibilitado de entrar a Nueva York y debe permanecer en el aeropuerto.

Nizam Hussein Shalak estuvo hace más de dos meses de paseo por Guayaquil. Su itinerario de regreso a Líbano incluía una escala en Lima y otra en Barcelona (España). Se embarcó, pasó por Lima, pero al llegar a España perdió su pasaporte y empezó su suplicio. No pudo seguir y lo regresaron. No habla español. Viajeros y personal que labora en aerolíneas han notado su presencia y con ayuda del traductor de Google han logrado comunicarse con él. Este Diario se contactó ayer por teléfono con él y con ayuda de un traductor móvil conoció su historia.

Permaneció en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona, 10 días hasta que fue enviado  de regreso a Lima. En el aeropuerto de la capital peruana estuvo 11 días, durmiendo en la sala de tránsito. Desde allí fue regresado a Guayaquil, donde lleva un mes y 12 días.

El extranjero dice sentirse agotado por la situación y pide que las autoridades lo ayuden.

Billy Navarrete, presidente del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, señala que la Defensoría del Pueblo, el martes, presentó el caso de Shalak ante la mesa de Movilidad Humana.

Señala que han intentado contactar al visitante, pero el acceso al lugar donde permanece es complejo.

Navarrete no sabe exactamente desde cuándo la Defensoría conoce el caso, pero asegura que estaría buscando un traductor y un contacto con la embajada de Líbano en Bogotá. “Hay que buscar una salida de carácter humanitario”, dice.

Diario El Universo

 

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